lunes, 27 de octubre de 2014

La tragedia sería otra.


Ella iba todos los días a la biblioteca porque estaba trabajando en unos comentarios a la aritmética de Diofanto. Yo generalmente estaba en otra mesa esperando que llegara o buscándola entre los otros estudiantes del lugar. Nunca racionalicé mi conducta, pero supongo que me gustaba. Podría aceptar eso, al menos. Sabía lo que hacía pues me lo contó una bibliotecaria quien además me prestaba los libros que ella sacaba. Un día ella me vio con esos libros y se me acercó. Fuera de la biblioteca, me refiero. Ella estaba con un gato ciego que se llamaba Isidoro. El gato me arañó una mano y me hizo daño. Ella ni siquiera se fijó. Estaba obsesionada con que alguien más se interesara en la obra de Diofanto. Yo confesé de inmediato que no me interesaba Diofanto sino ella. No sé cómo me atreví pues suelo ser tímido. Ella se mostró alegre, pero cambió su actitud. Me preguntó cosas para haber si había entendido las propuestas del matemático y me propuso que volviéramos a juntarnos. Nos juntamos seis o siete veces. Siempre hablábamos de números. La acompañé a unas clases de matemáticas y ella me acompañó a unas borracheras. Isidoro se encariñó conmigo y supongo que ella también. Un día nos besamos, pero resultó extraño. Fue como una cifra errónea. Tácitamente decidimos no volver a hacerlo. Dejamos de juntarnos, pero yo seguía sacando los libros que sacaba ella y la bibliotecaria me confesó que ella también pedía los que leía yo. Se fue a hacer un doctorado en Francia y me mandó una postal. Ella estaba en un balcón, con Isidoro. Creo que se quedó haciendo clases allá. El otro día encontré su Facebook y descubrí que tenía una foto mía junto a ella, en la facultad. Era la única foto que tenía en que salían personas. La foto estaba intervenida y yo tenía dibujado un número 220 y ella un 284. Lamentablemente, no tenía actividad en esa cuenta desde hace algunos años. También la busqué de otras formas y en todas hay un corte abrupto hace aproximadamente 4 años. Supongo que algo le pasó. No sé por qué, pero imagino que algo trágico. A veces sueño que la veo, en la biblioteca, tomando apuntes. Otras veces pienso, que de no habernos conocido, su historia sería otra. Y claro, la tragedia, en definitiva, sería otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales