viernes, 20 de enero de 2017

Asesino indeciso.


Tal vez soy un asesino indeciso.

Profundamente indeciso.

Primero por el arma.

¡Años pasaron hasta decidirme por un arma…!

Luego por el lugar.

¡Ciudades, montañas y recovecos que apenas me convencen…!

Ahora por la víctima.

Cuestión que no resuelvo a pesar de mis esfuerzos.


Es posible que piensen que exagero.

Es posible que pasen de mí y me observen de reojo.

¡Allá ustedes…!

Lo cierto, en todo caso, es que yo he buscado en todo sitio.

Y es que sobraban aspirantes, en un inicio.

Y claro… yo pensé que sería solo cuestión de método.

Un método para escoger, me refiero.

El más débil, el más cercano a mí, o hasta el primero por orden alfabético.

En cambio, ocurrió que comencé a desestimar aspirantes.

Así, de pensar que todos se lo merecían, pasé a perdonarles la vida a cada uno de ellos.

F. era cariñoso con los animales.

L. había sido abandonado de pequeño.

M. criaba cactus en un huerto.

¡No iba a elegir a uno de esos…!

J. leía a Tolstoi a escondidas.

N. lloraba viendo teleseries turcas.

D. tenía lindas piernas.

¡No podía eliminarlas sin más…!


Así, ocurrió que llené páginas con descartes y argumentos.

Páginas de Excel, me refiero.

Años hasta que finalmente sospeché que el problema podía estar en mí.

En mi indecisión, por supuesto.

Aunque claro… tal vez resulta que soy bueno.

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