lunes, 22 de octubre de 2012

Contándonos historias.

“Siempre nos hace falta una historia,
aunque parezca que no”.
Réquiem, Antonio Tabucchi


Lo aceptemos o no, lo cierto es que pasamos la vida contándonos historias. Ya sea para algún otro o para nosotros mismos.

Poco importa si son ficticias o reales, pues lo central radica en el acto de contar, de decirnos… de vivir incluso a partir de las historias. Y claro, eso es lo que se vuelve necesario, a fin de cuentas.

Así, resulta que no solo pasamos la vida intercambiando historias, sino que estas se van transformando poco a poco en la única y verdadera moneda de cambio, que opera entre nosotros.

Con todo, el valor de estas monedas, no se encuentra fijado de antemano, sino que varía según una serie de factores que tienen como elemento central al sujeto que manipula dichas historias.

-Hoy día me encontré con X cuando fui a ver a M –te dicen, por ejemplo.

-¿Te conté de esa vez que me quemé la mano tras recoger una bomba lacrimógena? –consulta otro.

Y claro, uno termina por aceptar esas historias y extraer algún nutriente, desde ellas… cuando es posible.

De esta forma, resulta que ellas se convierten en trampolines que pueden sacarnos de nuestra natural insignificancia… Es decir, ya no somos simplemente quienes estamos en un momento determinado frente a un otro, sino que pasamos a ser los que vivimos cierta historia… y las acciones entonces nos enriquecen (y hasta nos dan forma), ante los demás.

¿Podría decirse entonces que son las historias las verdaderas fuentes de nuestro significado…?

Pues sinceramente, creo que sí. Y creo además que resulta incluso inmoral, el poder llegar a certezas sobe nosotros mismos, sino es por la evidencia discursiva de nuestras acciones.

Y sí…me contradigo en esta entrada. Pero lo que digo es cierto.

2 comentarios:

  1. Vian, por una vez me vi algo reflejada en tu forma de escribir y de reflexionar. jajaja me encanta.

    Ahora paso más tiempo en el transporte público y ese es un lugar fabuloso para dejar libre la mente y crear hipótesis de algo tan simple como somos nosotros.

    Enfin. Que me encantó ;)

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