viernes, 26 de octubre de 2012

Pedro quiere conocer el peso de las cosas.

"Paseando, el ser tocaba todas las cosas y,
aún solitario, sonreía"
Clarice Lispector.


Supongamos que Pedro quiere conocer el peso de las cosas.

Sin embargo, él no cuenta con instrumento alguno para poder determinarlo.

Por esto, Pedro se conforma con comparar el peso de los objetos entre ellos, a partir de su impresión al levantarlos.

-Este libro pesa más que ese lápiz –dice.

-Esta botella pesa más que esa ampolleta –señala.

-Este bolso pesa más que mi cepillo de dientes -concluye.

Y claro, por un momento le pareció a Pedro que sus impresiones eran suficientes como para tranquilizar su deseo de conocer, que antes mencionábamos.

Sin embargo, tras intentar con objetos mayores, Pedro vuelve a vivir una situación de desasosiego, ya que su lógica es incapaz de llegar a una conclusión sensata:

-Si no puedo levantar el árbol, ni puedo levantar la montaña –se dice-, esto demuestra que el árbol y la montaña pesan lo mismo… es decir, un peso que me es imposible…

Así, si bien no está del todo conforme con estas últimas apreciaciones, lo cierto es que no parece ser una manera del todo errónea de razonar…

Y claro… eso pensaba Pedro cuando de pronto sintió curiosidad por su propio peso y comenzó también a intentar levantarse, rodeándose con sus propios brazos.

Esfuerzo infructuoso.

-Peso lo mismo que la montaña –se dijo entonces.

-Y también lo mismo que aquel árbol -agregó.

Con todo, existía en Pedro cierta sensación de derrota tras sus cálculos. Es decir, la impresión de que el hombre no puede ser herramienta de medida para comprender el mundo.

Así, mientras sentía aquello, Pedro logró transformar aquellas impresiones en comprensiones concretas.

-Lo desconocido es siempre igual de desconocido –señaló-. No importa si lo desconocido es Dios o un ser concreto que se encuentra bajo una tela…

Extrañamente, apenas hubo dicho esto, Pedro sintió que todo –todo menos él-, era profundamente ajeno.

Por último, lleno ahora de una tristeza nueva, escuchó cantar un gallo.


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