jueves, 4 de octubre de 2012

Mi corazón está hecho de pañuelos de colores.



Mi corazón está hecho de pañuelos de colores.

Apretados entre sí como para un truco de magia.

Así, vas tirando de uno y comienzan a salir en hilera.

Amarrados en sus puntas como los niños más pequeños en las filas de un colegio.

Sus colores me emocionan.

Van saliendo de mi boca y los nudos rozan mi garganta.

Una vez fuera, lloro siempre un poquito, sin saber por qué.

 Y claro: de vez en cuando alguien se detiene a mirar el espectáculo.

Cada vez con menos asombro, por cierto.

¿Cuál es el truco?, me preguntan.

Y yo no sé decirles que no hay truco.

Entonces, simplemente, vuelvo a enrollar los pañuelos.

Trago con cuidado y hasta con dolor, si soy sincero.

Y el corazón vuelve a su sitio.

¿Y saben…?

Siempre duele un poco más, cuando el corazón regresa al lugar que pertenece.

Por eso, hay veces en que pienso no volver a hacer aquel acto.

Pero si no debiese hacerlo, pienso entonces, mi corazón no estaría hecho de esa forma.

Y quizá el dolor, sería inaguantable.

Así, finalmente, resulta que vuelvo siempre a tirar de un pañuelo.

Y comienzan así, nuevamente, a brotar en hilera.

Y claro… una vez que están fuera lloro un poquito,

sin saber por qué.

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