martes, 30 de octubre de 2012

El borrador de tatuajes.



Como un ejemplo vinculado al emprendimiento, hoy nos visitó en el colegio el borrador de tatuajes.

Trajo sus instrumentos de trabajo, gran cantidad de fotografías que ubicamos en paneles y hasta preparó una presentación para explicar a los alumnos sobre su empresa.

De esta forma, nos fue contando sobre su labor, que consistía, como podrá suponerse, en borrar los tatuajes que algunas personas deseaban no tener más, sobre su piel.

Nos enteramos así, que el borrador de tatuajes había sido en sus inicios precisamente un hacedor de tatuajes, pero había entendido, rápidamente, que en ese rubro había mucha competencia y debía buscar una ruta alternativa.

Además, agregó, había comenzado a darse cuenta que la gente quiere siempre tachar lo que ha sido, o ha creído ser, anteriormente… y está dispuesto a pagar lo que sea por lograr aquello.

Luego, la presentación siguió especificando técnicas, gastos y compartiendo la facturación de su último año, que superaba con creces la que yo podía obtener trabajando 114 años como profe, calculé.

Pero ese no es el punto.

Entonces, los chicos hicieron preguntas. El hombre dio ejemplos. Nosotros agradecimos la visita.

Luego el lugar quedó vacío.

Y claro, yo fui viendo poco a poco cómo se vaciaba aquel lugar.

De hecho, me ofrecí a guardar las cosas, ordenar un poco y desmontar los paneles de fotografías.

Y ese sí es el punto.

Me refiero a la profunda tristeza que transmitían cada una de esas fotos de pieles tachadas, mientras yo las volvía a ordenar, en un lugar que también había quedado vacío.

Y es que no se trataba solo de borrar palabras, sino creencias…. y eran esas raíces las que parecían existir aún, bajo la piel, en aquellas fotografías.

Todo estaba en silencio.

Fue entonces que un chico volvió a la sala, silenciosamente, y me preguntó con afecto, si es que estaba bien.

Yo contesté que sí.

-Quizá usted también algún día, va a querer quemar su biblioteca -me dijo.

Yo guardé silencio.

-Ojalá que no lo haga –agregó, finalmente, antes de salir.

1 comentario:

  1. Hay tachones y borrones que después de hechos, nunca se enmiendan!
    Un abrazo

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