domingo, 23 de marzo de 2025

¿Un deseo?


¿Un deseo?

No sé.

Tal vez el acceso a algo.

Algo que no altere en demasía las cosas, en todo caso.

Un conocimiento simple, por ejemplo.

Algo que no dé ventajas.

A ver, déjame pensar…

Hmm…

Ya lo tengo:

Saber lo que no merezco.

Sí, eso estaría bien.

No es gran cosa, pero me ayudaría un poco.

Saber eso para rechazar lo que no es para mí, por ejemplo.

Y para reconocer, de paso, lo que está en exceso.

Sin apuro, digo yo.

Seguro y tranquilo, sobre todo.

Comprender y despojarse de a poco de aquello que no estaba acorde a tu valor.

Hacer eso, entonces, y repetir la acción.

No importa en cuantas ocasiones.

Así, hasta quedarte únicamente con lo que mereces.

Aunque sea poco, quedarte con ello.

Y aunque sea nada, incluso.

¡Sobre todo si es nada!

Las manos abiertas, simplemente, porque estás en lo correcto.

La mirada al frente, sin miedo.

Orgulloso, porque has gastado el deseo de buena forma.

Rotos los bolsillos.

Te has aliviado, sin duda, del peso.

Mejor aún: nos hemos aliviado.

Sabes lo que no mereces y eso, por supuesto, está bien.

¿Un deseo, entonces?

¿Otro deseo?

No sé.

Es cierto.

Casi lo olvidaba...

¡Sobre todo si es nada!

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