-La cuchara vacía.
-¿Qué dices?
-Dije: la cuchara vacía.
-¿Y qué es eso?
-¿Qué es qué? ¿La cuchara vacía?
-Sí, eso.
-¿No sabes lo que es una cuchara?
-Claro que sé.
-¿Y entonces?
-Nada... pero supongo que saber eso no basta para entender qué quieres decir con lo de la cuchara vacía.
-Pues ahora soy yo el que no entiendo.
-¿A qué te refieres?
-Quiero decir que no sé qué quieres entender...
-Lo de la cuchara vacía. Eso quiero entender.
-¿Lo de la cuchara vacía?
-Sí, eso.
-Hmm… ya veo.
-¿Y?
-Creo que no va a poder ser...
-¿Cómo?
-Ya sabes… hay cosas que no se entienden hagas lo que hagas y es mejor dejarlas así. Sin entenderlas, quiero decir. Y conviene más seguir adelante.
-¿Dejarlas vacías, dices tú?
-Hmm… No pensaba en esa palabra realmente, pero sí, puede ser… Dejarlas vacías...
-¿Como cucharas vacías?
-Si lo quieres decir así, por mí no hay problema...
-¿Y de esas cucharas es de lo que hablabas?
-No... No hablaba de nada genérico. Hablaba de LA cuchara vacía.
-¿Alguna en especial, entonces?
-Claro... la cuchara original, la que experimentó el primer vacío, digamos.
-¿Y es muy distinta de cualquier otra?
-¿Cómo?
-Al ser una cuchara en particular, me refiero...
-No, no es muy distinta, en realidad. Pero supongo que para mí es algo así como un arquetipo... no sé.
-...
-...
-La cuchara vacía...
-¿Qué dices?
-Nada especial. Lo mismo que tú, simplemente, hace un rato.
-No es lo mismo.
-Tal vez no, es cierto, pero casi.
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