jueves, 6 de marzo de 2025

Como un árbol en medio de las cosas.


No yo.

Aquí.

Como un árbol en medio de las cosas.

Esperando el regreso de las palabras
que no fueron comprendidas.

No yo.

Probablemente no.

No se trata de mí.

Ni tampoco se trata del árbol que hay en medio de las cosas.

Aunque sí.

Es cierto.

Parece vivo, desde acá, aquel árbol.

Aun así, nada de él puede decirse.

Nada cierto, me refiero.

Y es que todas las verdades de ese árbol son raíces.

Están fuera de la vista, digamos, como todas las verdades.

No yo.

No esta vez, al menos.

Seamos otros, esta vez.

No importa quiénes.

Preguntándonos cómo debemos llamar
al umbral que hay antes de otro umbral.

Ya saben.

Como un árbol, tal vez, en medio de las cosas.

De esa forma saben, me refiero.

Apenas.

Inseguros.

Dudando de la vida porque estamos rodeados
de cosas que parecen más ciertas.

¡Cuánta equivocación…!

Tanta y tan confusa que no sabemos separarla
de los aciertos.

No yo.

Es fácil elegir, pero no yo.

Fácil elegir, me refiero, cuando de cosas se trata.

Y más aún si esas cosas nos rodean.

Con el árbol, en cambio, es distinto.

Como es uno, no se elige.

La dificultad, por cierto, viene más bien de otro sitio,
cuando hablamos del árbol.

No yo, en todo caso.

No hablo de mí, aunque parezca.

El árbol no muestra sus raíces, quiero decir.

No yo.

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