martes, 11 de marzo de 2014

Con qué nos conformamos.

“Cuando los dioses quieren destruir a alguien
primero lo ponen furioso”


Con qué poco nos conformamos.

Ejemplos hay miles,
pero estoy seguro que les basta con uno.

Un amigo, por ejemplo.

Lo internaron en un sanatorio por seis meses
y hace unos días lo dieron de alta.

Hizo hasta fiesta el hueón.

Sin alcohol, la fiesta, más encima.

Yo no fui, pero pasé a saludarlo luego del trabajo.

Me ofreció agua.

Agua y galletas de agua.

Quedó con un párpado caído, luego del tratamiento.

Se ve mal, por supuesto.

No sé si se da cuenta.

Cuando le digo que me cuente qué detonó que lo internaran
esquiva el tema y habla de algún libro.

Y es que dice que no le gusta contar.

Luego, sin embargo,
tras mi insistencia,
confiesa que fue porque "el caballo se rió".

Su rostro cambia.

Se ve nervioso.

Yo no insisto más, pero él se lanza a hablar.

Se rió el caballo de mierda, me dice.

En el hipódromo…

Yo le digo que mejor no lo cuente, pero él sigue…

Cuenta que en la última carrera apostó a un ganador seguro.

Pagaba poco dinero, pero mi amigo había llevado todos sus ahorros.

Algo que había reunido para la casa, según me dijo.

Un par de horas después, sin embargo, ya lo había perdido todo.

Me miró el caballo, hueón… insiste él, entonces, saltándose explicaciones.

Llegó último el hueón y asomaba un ojo por entre la hueá que le ponen
pa que no miren hacia los lados…

¿Y…? pregunté yo.

Que el caballo asomaba igual un ojo, po hueón…
e intentaba mirar pa los lados…
y bueno…
el hecho concreto es que el caballo se rio.

¿Cómo "se rió"? Pregunté.

Se rió el culiao, po hueón… me dijo.

¡¡Si hasta me hizo perder todo y después se burló el conchesumadre…!!

Mi amigo caminaba agitadamente mientras alegaba contra el caballo.

Yo intenté decirle que se calmara.

Extrañamente me escuchó.

Se sentó y tomó un vaso con agua.

Se disculpó.

Luego sacó una mermelada casera para ponerle a las galletas.

Así, hablamos con cierta normalidad hasta que llegó la hora de irme.

Nos despedimos.

Le pillaron dóping al caballo, dijo entonces mi amigo.

Lo castigaron como por seis meses.

A ver si se ríe ahora el culiao.

1 comentario:

  1. Tragicómico... pero más cómico que trágico

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