viernes, 25 de junio de 2010

Le haine, de Mathieu Kassovitz.

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Acabo de ver Le haine (el odio), de Mathieu Kassovitz, una película francesa de 1995 que no sé por qué razón no había visto antes y de la cual no me había llegado ningún comentario.

Me extraña porque al parecer es una película ya casi de culto, bastante bien considerada y tenida en cuenta al momento de abordar el tema de la marginación y el cuestionamiento del sistema actual, en este caso, ejemplificado con la realidad francesa y su racismo ya característico.

Lejos de meterme en el tema de fondo que se plantea aquí, me atrajo bastante la película por varias virtudes que dicen relación con su realización.

Filmada en un agradable blanco y negro, la película tiene escenas muy bien construidas -hay un plano secuencia muy bien logrado en un momento por ejemplo-, a la vez que las actuaciones se desarrollan con una naturalidad que permite crear lazos con los personajes, y entenderlos de mejor forma, aceptando quizá, en ocasiones, algunas conductas con las que pudimos estar en desacuerdo en una primera instancia.

El guión por otra parte, algo irregular en ocasiones, alcanza excelentes momentos, principalmente gracias a la estructura con que se desarrolla la historia narrada. Dentro de este punto, me parece que es la contraparte al argumento serio que se plantea en el film lo que oxigena al guión y le permite alcanzar niveles óptimos en algunos momentos.

No me refiero aquí, sin embargo, a la utilización de elementos específicos, -como intercalar las acciones con la hora en que se realizan, por ejemplo-, sino a cierta inocencia que reluce en algunos personajes, o al menos en algunas de sus actitudes, lo que contrasta con la seriedad del problema que retrata.

Y es que la realidad que denuncia este film, no parece tener un enemigo real, un "malo" que pueda identificarse con un individuo, o un grupo el cual al desaparecer posibilite la reinstauración de la libertad, igualdad y fraternidad, los valores profundamente perdidos y cuya carencia se hace latente en este film; en este sentido, todos los grupos que son retratados, incluso el de los policías o el grupo de neonazis, revelan en un momento una naturaleza similar a la de los primeros marginados y protagonistas de la película.

Pero, si nadie parece ser el culpable específico de lo que sucede, ¿quién resulta realmente el culpable de la situación? ¿o es que realmente la película apunta a que no existen verdaderos culpables?

En este punto, justo ante la ausencia de una respuesta unívoca a estas cuestiones, creo que se hace pertinente situar el odio que titula este film, y que parece proponerlo como el responsable de la cadena de violencia que parece no tener solución en la película... y es que el odio genera más odio, dice uno de los personajes aparentemente "razonables" de este film, y es en esa propuesta, donde lejos de estar la fortaleza del mensaje de esta obra, reside su principal debilidad.

No es que sea falso, por supuesto, que el odio genera más odio, pero ¿quién genera ese primer odio? y ¿es realmente el odio el sentimiento/sensación que impulsa las acciones de los personajes?

Personalmente creo que no. Que el odio que muestra la película está más cerca de la incomprensión que de lo que tradicionalmente entendemos como odio. Y esta incomprensión, a su vez, no está dada sólo hacia el exterior del individuo, sino que se sitúa en una incomprensión de lo que están viviendo cada uno de sus personajes... de lo que quieren vivir, y de lo que quieren hacer, cada uno de ellos, con sus propias vidas.

Y es que el culpable de la película no es ni siquiera el sistema, ni los hombres que lo aceptan y suben y bajan escaleras mecánicas indiferentemente, no tampoco los artistas incapaces de hacer con su arte algo realmente significativo o importante... el verdadero culpable es un vacío, un absurdo, algo más relacionado con los chistes que aparecen de vez en cuando en el film o en la historia que les cuenta un extraño hombre al interior de un baño... el culpable es uno mismo al intentar descifrar significados fuera y no ocuparse del significado que somos cada uno de nosotros.

Es cierto, no niego la represión del mundo externo, ni la falta de oportunidades, ni el sinnúmero de problemas reales que sí existen y que ejercen violencia contra la vida de cada uno de nosotros y más aún, del tipo de personas retratadas en este film, sin embargo, creo que el discurso de este film se debilita si lo centramos en el odio, o buscamos culpar al sistema así sin más, imaginándolo con una banderita yanqui... Pero si nos fijamos en el absurdo que plantea el film, en el creer que todo está bien al que se hace referencia en distintas partes de la obra -y que sólo se rompe cuando aterrizamos de golpe en algo que no comprendemos-, si nos centramos en el cuestionamiento del estar, de nuestra propia existencia, de hacernos conscientes del verdadero "cómo estamos"... creo que esta obra se potencia, y el sentido que puede alcanzar en nosotros, como espectadores, se hace más significativo y profundo.

A pesar de esto, -de que la obra se cierra dudando sobre que discurso potenciar y mostrándonos un "esto no es una salida" similar al del final de American Psicho- la película me parece necesaria, a la vez que su discurso, potenciado por el discurso propio y el sentido que cada uno de nosotros puede darle.

Un film que desde una crítica al odio que hace irrefrenable las injusticias que plantea la marginalidad -¿el centro sería el sistema?...- puede abrirse camino hacia un cuestionamiento mucho más interesante, relacionado con reconocer justamente qué es ello de lo que hemos sido dejados fuera.

Y es que todos queremos vivir una más verdadera, -como decía un amigo-, pero ni siquiera sabemos qué significa, vivir una vida más verdadera.

1 comentario:

  1. Dejo link de descarga que pillé por ahí:
    Película: http://www.megaupload.com/?d=32A2UGDL
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