lunes, 5 de mayo de 2014

Te dieron limones, haz limonada.



No es tan fácil.

Es decir… a veces ni limones…

Y claro, entonces hay que tratar de estrujar el día… robarle al menos un par de gotas.

Intentarlo.

No es un reclamo, en todo caso.

No se malentienda.

Y es que no se trata de un reclamo ya que no sé bien, finalmente, hacia dónde dirigirlo…

Y bueno… además porque me da risa.

Es decir, es medio hueón reconocerlo, pero muchas cosas serias me dan risa:

Los limones sin jugo, las frutas amargas…

Una vez abriendo una sandía en medio de un almuerzo, por ejemplo.

Es decir, me da risa que salga mala, pero que quede aún el día ahí, sano y salvo, como una luz encendida.

¿No les parece desproporcionado?

¿La sandía versus el día…?

Yo me empiezo a reír de puro imaginarlo…

Las caras de los hombres viendo la sandía.

Los platos sobre la mesa.

El fin del almuerzo postergado y un pequeño silencio que incomoda a todos.

Y claro… la sandía mala ahí, al medio, como un muerto en un velorio.

¿Hay alguien que piense que el día no tiene la fuerza necesaria?

¿No les parece desproporcionado…?

¿La sandía versus el día, como decía?

¿O el día versus la semana…?

¿O la semana versus el mes?

¿O el mes versus el año?

¿O el año versus la vida, ya que estamos…?

Yo empiezo a reír de puro imaginarlo.

Sin limones incluso, si quieren… pero igual da risa.

Tanta que da hasta un poco de sed.

Pero olvidamos una cosa: la sed es buena.

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