lunes, 19 de mayo de 2014

Observo.



Observo un afiche donde se promociona un evento.

El evento es una carrera para la cual hay que inscribirse.

Me inscribo en la carrera.


Me entregan una camiseta y un número autoadhesivo

El número autoadhesivo debe pegarse al inicio de la competencia.

La competencia parte puntual a las 9:00.


No veo a nadie en la línea de partida.

La línea de partida está marcada con pintura azul, en el suelo.

El suelo está lleno de papel picado, de varios colores.


Sin mirar hacia los lados comienzo mi propia competencia.

Una competencia en la que apenas competía contra mí mismo.

Contra uno mismo no se puede ganar ni perder, una competencia.


La vida es tan lenta que hasta las tortugas pasan de largo.

Pasan de largo y dejan la vida atrás, pasándose de sus bordes.

Los bordes de la vida indican el fin de la tortuga.


No sé si es bueno pensar demasiado durante una carrera.

Una carrera en la que te detienes de golpe, justo en medio.

En medio de la carrera, me detengo para observar el cielo.


Entre las nubes, comienzan a verse rayos de un intenso amarillo.

Un amarillo que es cálido y que me lleva a pensar también en otras cosas.

Otras cosas que me llevan a hacer un resumen sencillo, de una última situación.


Resumo:


La luz que recibía me hacía proyectar una sombra.

La sombra era una palabra.

La palabra no tenía sentido.

3 comentarios:

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