martes, 10 de abril de 2012

Dora la espectadora.

“Sabio es quien se contenta
con el espectáculo del mundo”
Ricardo Reis.


No es que sea malo mirar el mundo.

De hecho, no resulta vivir de buena forma, sin mirarlo.

Sin embargo, solo mirarlo puede ser también una acción condenable.

Una forma más de engañarnos al nombrar como “vida contemplativa” justamente la falta de vida, o la carencia de fuerza para intentar transformarlo.

Por eso –para mantenernos tibios-, nos enseñan que es mejor recorrerlo con un mapa.

Aprender los nombres que ya están dados.

Ir por la vida como siguiendo una línea punteada, en resumen, hasta llegar a una meta que otros han trazado y hasta llenaron de pistas, para que no nos extraviemos.

Por eso se equivoca Ricardo Reis.

Y por eso, también, se equivoca Dora.

Porque confiar en esos otros, en definitiva, nos lleva también de alguna forma a dejar de confiar en nosotros mismos.

¡Nada de llevar mochilas…!

¡Nada de bolsillos ni mapas de ruta…!

Vayan con cuidado, claro, pero no con miedo.

Miedo tengan en cambio, de no salirse del camino, de no extraviarse, de no vivir aquello que habrían vivido de no haber sido por heredar los temores de los otros.

¡Abandonen el camino…!

¡Extravíense…!

Desconfíen de los bordes y de los significados atados irremediablemente a las palabras.

Después de todo, el perro también menea la cola cuando le dicen gato.

Y claro: la vida también llegará a ustedes, cuando se atrevan a llamarla de otra forma.


3 comentarios:

  1. Muy buena propuesta...ser jóvenes implica tener los ojos nuevos, dispuestos a mirar sin pre-conceptos.
    un abrazo

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