miércoles, 14 de marzo de 2012

Qué mundo.


I.

Tocan a la puerta para decirme que el mundo se va acabar. Yo les pregunto que qué mundo. Ellos lo piensan un momento y entonces me dicen que se acabará el mundo que no merece vivir. Luego me entregan un folleto. Yo lo tomo. Ellos me miran, en silencio. Yo también los miro. Ellos se van.


II.

Voy a comprar el pan. El lugar está lleno. Un letrero dice que no se puede tocar el pan. Otro letrero dice que no se fía. Uno un poco más lejano dice que no se sencilla dinero. Los rostros de la gente también parecen letreros. Y están molestos. Tampoco pueden ser tocados. Todo debe hacerse con tenazas. Hasta las palabras son tenazas, me digo. Compro el pan.


III.

No puedo ver televisión. Es decir, prendo el artefacto pero lo apago a los pocos minutos. La gente es extraña en televisión, pienso. Aunque claro, la gente también es extraña en los libros, y hasta en la vida real. Son animalitos vestidos, me digo, y sonrío. Siempre me da risa esa imagen, pero al final me desespero. Y es que los animalitos vestidos viven y sufren y hasta hacen marchas porque no les gusta la vida que viven. Y a veces matan otros animalitos. Y a veces les roban, o los dañan. Y a veces también los aman, o intentan hacerlo, al menos. No puedo ver televisión.


IV.

Escucho a Janacek. El segundo cuarteto para cuerdas. Puedo llorar con el tercer movimiento. Llorar sin culpa, me refiero, llorar sin saber. Pienso en el intento del hombre por crear algo. Pienso en las necesidades del hombre. Y en que el hombre debe aprender algo. Entonces me fijo que ella ha cambiado la foto de su perfil.


V.

Vuelvo a la panadería. El lugar sigue repleto. Tomo el pan con las manos y dejo a un lado las tenazas. Toco el pan suavemente como si acariciara niños dormidos. La gente se molesta y me pregunta si voy a comprar. Yo sonrío. Luego me acerco hasta el vendedor y le pido que me cambie un billete. Pero él no lo hace. Entonces le entrego el folleto donde dice que el mundo se va a acabar. Y me voy.


VI.

A pesar de lo que dice aquel folleto, lo cierto es que el mundo no se va a acabar. Hay que tenerlo claro. Por eso los animalitos vestidos debiesen hacer algo si no les gusta este mundo. Para eso están aquí. No para hacer letreros, ni filas, ni utilizar tenazas. Tampoco para ver televisión, ni engañarse unos a otros, ni perder el tiempo.

Voy a tener que empezar a hacer mis propios folletos, me digo.

Escribo como con hipo, a veces, cuando soy sincero.

Vuelvo a escuchar a Janacek.

3 comentarios:

  1. Hay cosas ciertas, y las que nombras hoy.
    ¿De dónde eres?, ¿de dónde saliste?.
    Me gusta como escribes. Va más allá de lo superficial.

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  2. Gracias.
    Las otras preguntas son difíciles.
    :)
    Soy de por aquí.

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