lunes, 7 de octubre de 2013

Ver lo que hay aquí para descubrir lo que hay más allá.


Parto diciendo que no me gustó el título.

Lo dejo, sin embargo, pues alguien me lo dicta, y yo lo escucho.

Y es que ya de entrada, no me gusta la frase esa del “más allá”.

Sobre todo cuando se está por descubrir, y no se sabe.

Por otro lado, “ver lo que hay aquí” tampoco tiene gracia ni mérito alguno.

De hecho, usted mismo, si lo piensa, está viendo qué hay aquí.

Ahora bien, ¿está viendo usted lo de aquí, para descubrir que hay más allá?

Pues qué insensato sería, de esa forma…

De hecho, yo más bien recomiendo el método contrario.

Es decir, intuir lo de allá, para ver qué hay aquí.

Y es que el sentido del aquí, en definitiva, no puede estar dado por sí mismo.

Por eso, la intuición de ese allá, permite dar sentido a este aquí, y entender algunas cosas.

Un amigo entendió, por ejemplo, que había que dejar sueltas las palabras.

Lo anunció con bombos y platillos y comenzó su labor.

Entonces yo dejé de verlo y volví a encontrarlo un mes después.

Todo él era silencio.

Y claro… yo intenté comenzar una charla, pero no se pudo.

Asimismo, mientras pensaba cómo entablar aquella charla, fue que comencé a escribir estas palabras.

“Ver lo que hay aquí para descubrir lo que hay más allá”, fue lo primero que anoté.

Y no me gustó.

Pero claro… creo que ya escribí eso, en otro sitio.

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