domingo, 27 de octubre de 2013

El camarero odia al cocinero y ambos odian al cliente.

"El camarero odia al cocinero
y ambos odian al cliente"
Vian (1998)

"El camarero odia al cocinero
y ambos odian al cliente"
Haruki Murakami (2012)

"Me cago en las coincidencias"
Otto Wingarden (1978)


-¿Has pensado por qué sucede esto? –me dijo.

-¿Qué cosa? –dije yo.

-Esto… lo que dice la frase: “El camarero odia al cocinero y ambos odian al cliente”.

-¿Y quién dijo esa frase?

-Tú po, hueón… en un poema viejo…

-¿Yo?

-Sí po… era un poema de un hueón que entra a una casa a robar flores, pero al final le da pena cortarlas…

-Qué gay…

-Sí, pero me gustaba porque era como inconexo y se iba del tema y entonces salía esa frase del camarero…

-¿Y ahora querís saber qué significa esa frase?

-Sí. Eso.

-¿Y para qué querís saber eso?

-No sé, generalmente me tranquiliza.

-¿Saber?

-Sí… o sea, me gustaría entender, al menos… porque así me puedo bajar tranquilo del poema…

-¿Cómo la música de los ascensores?

-¿Cómo?

-Eso… que pretendís leer un poema e ir de un piso a otro, nada más… con un poquito de música invisible…

-Pues sí… quizá sea eso.

-¿Y yo tengo que satisfacer tus ansias de entender porque tú eres algo así como el cliente?

-Eh… sí, parece que si…

-¿O sea que yo soy el camarero?

-No sé… yo pensaba que el cocinero.

-Pues te digo desde ya que no hay cocinero.

-…

-Yo solo sirvo las palabras… las busco en la cocina, ya hechas… y las sirvo.

-¿Sin preparación?

-No sé, no quiero pensarlo, si te soy sincero… Además, ¿de qué te vale saber eso…?

-¿Acaso uno no puede saber cómo se cocina lo que come?

-Pues no… creo que no hay derecho.

-¿Por eso odian al cliente?

-…

-¿Lo odian porque están obligados a hacer y servir para otros?

-No es tan simple. Además no hay plural.

-Pero en la frase…

-Hueón, las palabras no son importantes en sí.

-¿Y qué es importante entonces?

-Otra cosa.

-¿Qué cosa?

-Otra. Y no son las palabras. Así que no vale la pena alargar el asunto.

-¿Por qué?

-Porque esto tampoco es importante, y me incomoda.

-A mí también me incomoda.

-Pues entonces con mayor razón. Nos incomoda a ambos.

-¿Intentamos mejor cambiar de tema?

-No. Me siento mal... disculpa… Es que uno no debiera hablar de uno mismo.

-…

-¿Y sabes? Creo que ya sé que significa esa frase, para que acabemos la conversación.

-¿Y qué significa? –preguntó.

-Significa que en ese entonces estaba equivocado –contesté-. Eso significa.

_____

Mientras escribo la entrada se apaga el computador así que busco la frase entre los archivos y descubro que está también en el último libro de Murakami que descargué estos días, pero que todavía no leo.

Entonces agrego los epígrafes.

Y ya es tarde para cambiar el texto.

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