miércoles, 12 de octubre de 2011

Pequeños terremotos.

.
“Sí, es una opinión general:
se cree que la vida es una cosa necesaria”
Ibsen, Casa de muñecas.

“Ya no me asombro
de estas coincidencias”
H. Z.
.

Depende de nosotros,
sentir los pequeños terremotos.

Dejarnos mover.

Temblar de esperanza
ante ellos.

Existen por algo.

Se acercan con un objetivo.

Y nos remecen un poco.

Esos son los pequeños terremotos,
que hacen que el mundo
comience a sonar
como si tuviera cascabeles
y se acordara que está vivo.

¿Pasará lo mismo con nosotros?

¿Tendremos cascabeles
que nos recuerden
lo que no debe olvidarse?

Quizá solo sea cosa
de estar atentos,
dispuestos
y con ganas de creer en todo aquello
que se derribó incluso
cuando lo creímos más fuerte.

Y es que la culpa,
sí la hubo,
no fue
de los pequeños terremotos.

Siéntalos sin miedo,
y alégrese como si el viento
lo estuviese despertando
haciéndole cosquillas.

Y sí,
depende de nosotros,
sentir los pequeños terremotos.

Dejarnos mover.

Temblar de esperanza
ante ellos.

¡Bienvenidos sean…!


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