miércoles, 27 de julio de 2011

Si te vas de acá, te vas a ningún sitio.

.
.

Ella era tan fea
que ni siquiera tenía
amigos hombres.

Además resistía el alcohol
mejor que todos,
por lo que algunos se avergonzaban doblemente
al salir con ella.

Y es que no contenta con ser fea,
decían los que la conocían,
después de tomar solía engañarte
hasta llevarte a la cama,
y luego les contaba a todos
y a todas
-porque amigas sí que tenía-,
sobre los puntos más negativos
de tu desempeño sexual.

Con todo,
había algo en la chica fea
que creo atraía a todos,
y que era lo que realmente
les llevaba a asustarse
y a no querer salir con ella,
pensaba yo,
analizando sus comentarios.

Fue así que un día
me entró interés por conocerla,
y entre trago y trago
terminé viviendo en su casa
por casi tres semanas,
literalmente exprimido sexualmente
y mantenido entre tragos, ropas y comidas
que yo nunca
por mí mismo
me hubiese podido costear.

“Puedes quedarte cuanto quieras”
me decía,
y ofrecía hasta pagarme
una especie de mensualidad
para que yo escribiese mis obras legendarias
y la “atendiera” sin fallar
al menos siete veces al día.

“Esta noche tengo turno en la clínica”
me decía,
pues trabajaba de matrona,
y luego me obligaba a adelantar trabajo…

Y había que darle nuevamente, entonces,
a aquel asunto.

“Un día de estos se me va a caer”
le advertía yo,
pero ella reía y luego hasta me pedía
que escribiese un texto
con ese título.

Pero lo cierto
es que con tanto ajetreo,
no me quedaban energías
ni para escribir un haikú,
y como además había algo en aquella situación
que no me hacía sentir a gusto,
me propuse un día hablarle de frente.

“Creo que estamos abusando del asunto,”
le plantee,
“no es que no lo disfrute
ni que no quiera hacerlo más,
pero creo que sería bueno cambiar de actividad
de vez en cuando”.

“¿A qué te refieres con de vez en cuando?”
me dijo entonces ella
con un tono agresivo.

“No sé…
de pronto podríamos hacer algunas
de las cosas que hacías
cuando vivías sola…
ver una película,
o hablar un poco…”
Le propuse.

Luego ella lo pensó
y quizá hasta lo comprendió un poco,
porque incluso me dejó
esa noche
dormir casi dos horas seguidas.

Al día siguiente llegó con unos videos,
y luego de hacerlo un par de veces
dijo que podíamos darnos un descanso
viendo aquello.

Fue entonces que conectó un equipo viejo
a la tv
y comencé a ver unas imágenes extrañas.

“¿Qué es eso?”,
pregunté.

“Es la sala de los recién nacidos”
dijo ella,
mostrando unas tomas hechas
desde una cámara de seguridad,
y luego comenzó a reírse
explicando algunos casos
proyectados en la tv,
al mismo tiempo que yo
comenzaba a asustarme.

Me mostró por ejemplo
un video de hacía más de un año,
donde un padre ciego
había querido conocer a su hijo,
palpándolo y tomándolo en brazos.

“Pero el hueón lo tomó al revés…”
explicaba ella,
“y de pronto soltó al bebé
y lanzó un grito
desesperado porque creía
que su hijo no tenía cabeza…”

Luego retrocedía y volvía a poner
aquel video,
y se acercaba a la tv
a explicarme los detalles,
mientras reía a carcajadas.

También me mostró
otros videos,
que daban cuenta de una serie de niños
nacidos con malformaciones,
junto a otros que según sus propias palabras
habían optado por dejarlos morir…
porque sus falencias eran demasiado grandes.

“Siempre quise tener a alguien
a quien contarle sobre los secretos de la vida”
me dijo entonces,
y sin parar de reír,
se abalanzó nuevamente sobre mí
y mordió y gritó
esa vez,
como nunca.

La situación volvió a pasar un par de veces
-lo de los videos, me refiero-,
y yo sospechaba que estaba siendo drogado,
pues había horas del día
de las que no podía recordar
absolutamente nada.

Fue así que un día,
decidí botar las cervezas por la cañería,
y no comer nada del refrigerador,
y hasta descubrí, luego,
que la puerta de salida
de aquel lugar,
había permanecido cerrada.

Recuerdo que fue ese día
el mismo en que ella llegó
en un horario extraño
con un bulto extraño entre los brazos.

“Mira…”
me dijo entonces, acercándome aquel bulto…
“¿Habías visto un rostro tan extraño?”

Yo miré entonces y vi un recién nacido
realmente extraño,
tenía cara de hombre mayor
y ella le había dibujado con plumón
un bigote a lo Chaplín…

“Te lo traje para que lo vieras,
pero ahora voy a devolverlo…”
me explicó mientras reía,
y se desnudó rápidamente
para tener sexo al menos una vez
antes de volver al trabajo.

Fue entonces que me negué rotundamente
y decidí vehementemente
irme de aquel lugar…
y todo pareció revelar entonces,
su verdadera forma.

El rostro de ella se descompuso,
su cuerpo
pareció encorvarse,
y pude fijarme que bajo su piel,
se movían algo así
como una serie de cuerpos pequeños
que buscaban salir
arañando desde dentro.

La miré entonces
detenidamente a los ojos
e intenté mostrarme fuerte,
pues sentía que en cualquier momento
ella iba a lanzarse sobre mí,
y luego ya todo
sería imposible.

“Si te vas de acá
te vas a ningún sitio…”
me dijo.

“No tienes hogar
donde volver,
y la única verdad del mundo
es ésta…”
continuó.

Luego hablo de otras cosas
que tampoco comprendí:
sobre un barco,
sobre niños muertos,
y sobre algo que ella llamó,
según recuerdo,
el dios del dolor amargo.

Miré entonces a un costado
y me pareció ver
al bebé recién nacido
ponerse bruscamente de pie,
y reír y caminar extrañamente,
en torno mío.

Sin embargo,
mientras todo esto ocurría,
creí sentir que tras de mí,
alguien había abierto la puerta
de aquella casa,
posibilitando mi salida…

Fue así que mientras ella se transformaba,
y el pequeño Chaplin daba vueltas
en torno mío
como en un círculo de sal,
me armé de fuerza y voltee rápidamente
y corrí hacia la puerta
sin voltearme a ver
en ningún instante.

“¡Yo quería enseñarte
los secretos de la vida…!”
Me gritaban.

“¡Huyes de la verdad del mundo…!”
Insistían.

Pero yo seguí corriendo
hasta que las voces no se escucharon.

Luego me detuve a descansar
tendido en el suelo,
boca arriba,
y entonces quise que lloviera…

Pero no llovió.

Y me prometí guardar al menos por tres años
el secreto
sobre aquella historia.

2 comentarios:

  1. hola, llegué hace un par de horas del norte.
    no quería volver.
    eso de irse o estar en ningún sitio o volver... complejo
    Saludos h.-

    ResponderEliminar

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales