viernes, 22 de marzo de 2013

Porque otra cosa existe.

“Todo lo que existe existe quizás
porque otra cosa existe”
Otto Wingarden & F.P.


Quítele el quizás, señor Wingarden.

Sea valiente.

Acepte la verdad sin más y dígala sin rodeos.

No se complique.

Porque claro, puede parecer terrible,
pero al final nadie nos lee, señor Wingarden
-o muy pocos-,
y las complicaciones solo quedan, finalmente,
en nosotros mismos.

Ya ve usted, muerto y todo y yo creo
que en algún lado usted todavía no reconoce
causa en todo esto.

Y claro, yo no hablo solo de lo válido,
si no de todo aquello
que ha llegado a existir
desconociendo aquello que es causa
y que también existe,
por supuesto,
en algún lugar cercano.

No obstante, uno debiese reconocer, al menos,
formas de existir donde reconocer aquella idea que es además causa,
sea, finalmente, cosa simple.

¿Cómo reconocerlo…?

Sencillo:

Busque usted aquello que existe y de lo cual
depende su propia existencia.

¿Lo encontró…?

Pues entonces busque aquello que existe más allá de aquello que existe
y que posibilitó, en segundo grado,
su propia existencia.

Por último, repita esta operación varias veces.

Las sensaciones varían,
por supuesto,
pero usted es capaz de responsabilizarse
por aquellas que les corresponden.

Nada más
debe ser dicho.

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