miércoles, 13 de marzo de 2013

¿Dolor de qué?


Es falso. El dolor es falso. El que se escribe, claro. Es decir: el de la hoja impresa o virtual. O el dolor de una muela dibujada. Por eso hay que quitarle importancia. Las frases unas junto a otras para que no parezca poesía. Para que no aspire a trascendencia. Siempre es un poco así. Restar. Sustraer el genio. Prefiero ser honesto, que ser un genio, decía Wingarden. Luego tachó ser y escribió parecer. Esto lo leí en sus cuadernos. Todo estaba con fechas. Un mes después se reventó una rodilla de un disparo. ¿Dolor de qué, Wingarden? Pero busco y no hay nada sobre el dolor en los apuntes. Hojas arrancadas, eso sí. Quizá en ellas… Y es que debe ser difícil, pienso, ser un genio. Yo, por ejemplo, hace 15 años que no duermo para volverme estúpido. Y parece que he avanzado. A veces, incluso, babeo las camisas. Y claro, todo duele menos cuando uno se vuelve estúpido. O no sé. Tal vez duele lo mismo, pero descubrimos que es falso. Porque los estúpidos también descubren, por supuesto. Solo que no saben bien qué descubren. Y no saber no duele. Es decir, inflas el globo con forma de corazón. Te enamoras de la chica con las tetas más grandes. Y claro, entonces vuelves a contar quién eres tú. Lo escribes, incluso. Y te olvidas del dolor. Es falso, te dices. El dolor es falso, te dices. Luego quizá comprendes de a poquito. Vuelves a ocultar el genio. Vuelves a no dormir. Revientas incluso el globo con forma de corazón y hasta renuncias a la chica de las tetas más grandes. Retornas a Wingarden. Buscas entre sus apuntes. Imaginas las páginas arrancadas. ¿Te dolía el corazón después que reventaste tu rodilla? ¿Prefieres aún la honestidad que el genio? Me mojo el rostro. No babeo. La camisa se moja por el agua que me arrojo para no dormir. Las palabras quedaron ahí. Veinte líneas más o menos. Suena a lo mismo de siempre. ¿Leíste a Vian hoy día? Fueron unas cuantas líneas. Creo que decía que el dolor es falso y hasta hablaba de Wingarden. ¡Ah…! Y confesaba que babeaba las camisas. Yo creo que se le está acabando qué decir. ¿Sabes? Una vez le dije al dentista que me dolía una muela y él sacó una imagen de los dientes y luego me preguntó, apuntando el dibujo, si era esa la que me dolía. ¿Cómo me va a doler un dibujo, doctor? Le dije. Pero hay gente que no entiende. Yo creo que Vian es uno de esos.

1 comentario:

  1. leí a Vian hoy, y también el miercoles.
    pocas cosas hay mas reales que el dolor (y babearse, o mojarse por la lluvia y tomar concencia de la piel que es como el borde el cuerpo, o el borde uno, que se esta mojando...)

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