sábado, 4 de febrero de 2012

Vian, faraón, da instrucciones claras sobre la construcción de su pirámide.



I.

No quiero bibliotecas
bajo mi pirámide.

No debe haber en ella
palabra alguna.

Nada de signos
y significados indirectos.

Nada de códigos distintos
a las cosas mismas.

Todo en su sitio, en resumen,
y cada cosa
en el interior secreto
de sí misma.


II.

Mi pirámide ha de ser blanca
como el silencio de los cisnes.

Nada de color.

Nada de sombras.

Nada de luces artificiales.

Y es que mi pirámide debe carecer
de luz y oscuridad,
y vivir de la misma forma
como existe en el fondo marino
una criatura aún no descubierta.


III.

Tampoco quiero Wi-fi,
ni señal telefónica
ni cerveza.

Aunque claro,
si quieren desobedecerme,
les sugiero la cerveza.

No es cuestión de vicios, claro,
ni de enfermedad,
pero hasta un muerto necesita hidratarse
de vez en cuando.


IV.

¿Saben…?
ahora que lo pienso,
creo que de haber cerveza
sería mejor la de tipo artesanal.

Prefiero las oscuras, sin duda,
pero unas de trigo –sin destilar-,
no estarían de más
para variar el gustos.

Además,
quizá si dejan pasar un arroyito
por el interior de la pirámide
las cervezas puedan mantenerse
en su temperatura justa.

Miren a Ra y observen
como brilla respaldando
mis nuevas sugerencias.


V.

Ya que aún estoy a tiempo
quizá haga una nueva excepción
con algunas Cleopatras.

Ojalá más sencillas
y sin tanto maquillaje
pues les destroza el rostro.

Además,
como soy difícil de carácter
-y algo cambiante-,
no estaría mal que hicieran
unos de esos test sicológicos
para afianzar la selección.

Con todo,
si no hay muchas postulantes,
les pido a los sumo sacerdotes
que no se fijen en nimiedades,
y en cambio,
aumenten la cantidad
y gradación alcohólica
de las cervezas seleccionadas.


VI.

No sé si será mucho
pero aprovechando que soy su faraón,
me atrevo a encargarles un proyector
y algunas películas de mafiosos
de esas de Seijun Suzuki…

Y bueno,
quizá también unas de Kaurismaki,
unos cuantos musicales
y unas comedias mudas…

No es solo por mí,
en todo caso…
pero es que si me visita mi hijo…

¿Porque les conté lo de la puerta secreta
para que mi hijo pueda venir
de vez en cuando…?


VII.

Papas asadas, mantequilla y merquén.

Barritas de chocolate suave
y chocolate amargo.

Eneldo, queso de cabra y pimienta negra.

Pan de ajo.

Verduras salteadas en vino, trozos de piña y pimienta blanca.

Champiñones rellenos con pesto.

¿Ya les hablé de las cervezas, cierto…?


VIII.

Queridos constructores
y sumo sacerdotes,
envío con el escriba
el anexo con las especificaciones…

Con todo,
si estiman excesivo
alguno de los ítems,
ruego confiar en la sapiencia
de su faraón
y en la vida austera que hasta el día de hoy
me ha caracterizado.

De hecho,
para ahorrar en impuestos
de nuestro pueblo,
me tomo la libertad de sugerirles
que olvidemos el asunto ese de la pirámide
y centrémonos mejor
en el relleno
del que les he estado hablando…

Y bueno,
ojalá sean tan diligentes
como sabios
para valorar sus vidas…

Por último:
consultad con Ra,
cualquier inquietud
a este respecto.

Vian, faraón,
ha hablado.

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