-Sabes, hace unos días, solo por probar, encargué por amazon una trampa para osos…
-¿Una trampa para osos…? ¿A qué te refieres?
-Pues a esas trampas de metal, como las que aparecen en las películas, que se cierran de golpe cuando los osos las pisan, de esas redondas, con dientes y todo…
-¿Y para qué mierda quieres una trampa para osos? ¿Acaso hay osos por acá…?
-Claro que no hay, ese es el punto. Quería ver si te dejaban traer una trampa para osos a un lugar donde no hay osos. O si te lo prohibían por considerarla como un arma, ya sabes…
-¿Te das cuenta lo estúpido que suena lo que estás diciendo…? ¿Y lo peligroso, además? ¿Qué pasa si te llaman de la aduana o de la policía y te metes en un lío legal por eso, o hasta vas a prisión…?
-Tranquila… igual ya no pasó eso.
-¿No pasó?
-No. La trampa llegó bien. En un empaque, como cualquier encomienda.
-¿Ya llegó?
-Sí. Incluso la probé, en el patio.
-¿Ese fue el ruido de hace un rato?
-Sí, ese fue.
-Pues igual sigue siendo algo estúpido. Quizá cuánto dinero gastaste en eso…
-Ya sabes que el dinero no es problema.
-No es el punto.
-Es cierto. No es el punto. Y no tienes que molestarte.
-…
-¿Quieres verla?
-¿La trampa para osos?
-No. No ahora.
-¿Te molestaste?
-No… o no sé si es molestia… pero es incómodo al menos.
-¿Qué cosa es incómoda?
-No sé… ver cómo haces cosas innecesarias, supongo.
-Pues yo creo que lo innecesario no le hace daño a nadie.
-Lo hace. A la larga lo hace.
-No te molestes, vamos… ¿quieres que consiga un oso para que la trampa deje de ser innecesaria?
-Crees que estás jugando, pero al final la trampa llama al oso.
-¿Qué quieres decir con eso?
-…
-Espera… ¿escuchaste?
-…
-Es la trampa, vamos a ver… Parece que se activó.
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