Transcribo esta vez -más o menos-, lo que me cuenta un amigo:
Descubrí que ella solo fuma en la cama. Tiene un cenicero escondido en el velador, lleno de cenizas y colillas. No fuma en la cama cuando está conmigo, por cierto, sino cuando está en su propia cama y se acuesta sola. En mi departamento nunca. Pensé que tal vez no se sentía a gusto conmigo o que nos faltaba confianza, así que se lo pregunté directamente. Ella se sorprendió en un inicio y lo negó. Luego se molestó porque no se lo había dicho de inmediato. Más tarde, sin embargo, se emocionó un poco y hasta me agradeció por no haber sospechado que me engañara con alguien que fumara. A mí ni se me había ocurrido esa posibilidad, aunque lo cierto es que luego que me lo dijo me quedó dando vueltas. Según ella, solo fumaba cuando tenía mucho sueño. Al parecer, le gustaba la sensación de quedarse medio dormida con el cigarro en la mano y no le daba miedo morir quemada ni nada de eso. Creo que dijo que tampoco dormía tan profundo, que a lo más habría un incendio, pero ella podría escapar ya que despertaría apenas sintiera las llamas. También me contó que se lo contó a una amiga que era sicóloga y que ella le habló del deseo inconsciente de algunas personas de ponerse en peligro, sobre todo cuando todo les resulta demasiado sólido o seguro. No cree que sea su caso, pero me lo contó igual. Me preguntó incluso si yo quería que dejara de fumar y yo le dije que era algo que debía ver ella. Cada uno debe preocuparse por la ceniza que produce, creo que le dije. Ella dijo que le gustó mi punto de vista y se comprometió a tomar una decisión pronto y contármela. Me lo dijo de manera tan seria que recordé lo que ella misma me había dicho sobre la posibilidad de que se estuviese acostando en su casa con un tipo fumador. No me atreví a hablarle de eso, pero lo cierto es que ahora mismo lo sigo pensando. Como posibilidad, me refiero, no como certeza. Cuando voy a dormirme, sobre todo, pienso en eso y me siento estúpido. Como si pensarlo fuese el cigarro que yo me enciendo cada noche. Quisiera evitarlo, ciertamente, pero no puedo. Un día, va a prenderle fuego a otras cosas, y no sé si seré capaz de detenerlo. Eso es lo que descubrí, en el fondo. Y no es, por ningún lado, un buen descubrimiento.
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