jueves, 17 de septiembre de 2026

Murales.


I.

Sobre el muro pintas para hacer murales.

Ese es el hecho concreto.

Luego, si quieres, podemos sentarnos a discutir si ha dejado o no de existir el muro.

Hablarás de soporte, por supuesto, y yo diré que eso es simplemente material.

Igual como deja de haber voz cuando hay palabras.

Tú sonreirás, entonces, para no ofenderte y para fingir comprensión.

Eso es triste.

Es lo mismo que hace el mural, si lo piensas.


II.

Vuelves al tema una y otra vez, y yo te lo permito.

Te lo permito con afecto, pues solo ocurre que no sabes.

Dejo que hables:

Si derribo el muro derribo el mural, me dices, con seguridad fingida.

Luego hablas del origen de la palabra alma.

No del anima latina sino de alma como adjetivo.

Largo rato hablas de aquello.

Finalmente, yo te contesto que no lo derribas.

O te corrijo, más bien.

Finges no saber de qué te hablo.


III.

No vas a comprender, así que no sigamos, te digo.

Lo que ocurre es que eres incapaz de dudar del hecho concreto.

Antes, tal vez, habría fingido un poco, para no obligarte a salir de ti mismo.

Ahora, desde fuera, sigues buscando el muro, para apoyarte.

No el mural.

Como un ciego.

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