sábado, 18 de abril de 2026

Por la risa de todos.



Si no hubiese sido por la risa de todos, no sé qué habría pasado.

Y es extraño… siempre pensé que detestaba esa risa, pero al final me sirvió.

O sea, no es que haya comenzado a agradarme, pero su utilidad al menos me mantuvo a flote.

Y me mantuvo vivo, también, mientras la esquivaba.

Mientras esquivaba esas risas, quiero decir.

Fue como esas luces en carreteras peligrosas, indicando los lugares por donde no debía ir.

Así, las risas hicieron la función de esas luces y, por contraste, terminaron señalando un camino.

Uno oscuro, es cierto, y no muy concurrido…

Pero también era uno en el que estabas protegido de esas mismas risas.

A solas, tal vez, pero protegido.

Y eso es lo que cuenta.

Puede que algunos, por supuesto, no le vean gracia a esto.

Y hasta cuestiones o incluso sientan lástima por el camino que uno eligió tomar.

De cualquier modo, no me arrepiento.

Y es que la risa de todos me mantuvo triste, tal vez, pero enfocado.

Y me ayudó a saber quién era yo, y a no engañarme entre los otros.

No es que esto me convierta en alguien mejor, ni único… pero me sirvió para ser yo.

Y para no tener dudas –o no tantas, al menos-, de hacia dónde me dirijo.

Y para qué.

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