jueves, 16 de abril de 2026

Llamadas.


I.

Generalmente no contesto el teléfono.

Lo tengo sin sonido ni vibración así que, por lo general, ni siquiera me doy cuenta.

Por otro lado, como no tengo contactos agregados, aunque mire la pantalla no sé nunca quién me llama.

Y hago lo posible por no mirar el número, por si lo reconozco, aunque no quiera.


II.

Igual a veces, cuando insisten y llaman varias veces, termino contestando y espero en silencio a que me hablen.

Ahora que lo pienso, no sé si es contestar eso que hago, pero la forma de nombrarlo da lo mismo.

La mayoría de las veces, por cierto, nadie habla.

Se quedan en silencio también del otro lado y cinco o seis segundos después la llamada está finalizada.

Esto es un alivio porque he descubierto que luego de aquello dejan de insistir.

Y el teléfono descansa, entonces, recordando que solo es un objeto.


III.

Hay unas llamadas, sin embargo, que se han hecho un poco extrañas.

Yo contesto, guardo silencio, pero a pesar que del otro lado tampoco hablan, no cortan en ningún momento.

Apenas ruidos de fondo, se escuchan, si uno pone atención.

Como una especie de chicharreo, movimientos pequeños o alguien que voltea páginas.

Han llegado a durar horas, ciertamente, estas llamadas.

Tal vez también esté yo al otro lado, pienso entonces, mientras volteo mis propias páginas.

Y tal vez tenga algo importante que decirme.

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