sábado, 7 de marzo de 2026

Quiso atravesar la tormenta.



I.

Quiso atravesar la tormenta, pero la tormenta seguía su misma dirección.

No la seguía a ella, digamos, aunque probablemente eso pudo haber sentido.

Así, agobiada, ella debe haber ido poco a poco gastando sus fuerzas, sin nunca alejarse de la tormenta.

Poniendo a prueba su voluntad y su constancia, hasta que se agotó su energía.

Eso es, si me preguntan, lo que creo que ocurrió.


II.

Ahora bien, si me piden una hipótesis sobre aquello que falló, yo diría que –como a todos-, a ella le faltó mirar directamente la tormenta.

Mirarla en su conjunto me refiero y hacia su lugar de origen.

Asimismo, le faltó dejar de pensar que somos nosotros realmente, quienes atravesamos la tormenta.

Todo eso le faltó, en definitiva, creo yo.

Eso, en resumen, y levantar la vista.


III.

No es que la culpe, a todo esto.

Tampoco se trata de no querer valorar su esfuerzo y determinación.

Pero sin duda es un equívoco confiar tanto en nuestras capacidades.

Un error noble, digamos, pero un error al fin y al cabo.

Olvidar nuestro tamaño y pensar que podemos ir de igual a igual contra cualquier evento o fenómeno.

¡Qué vergüenza verlo así, ahora que ya lo hemos intentado…!

Sin éxito, por cierto.

Y sin que nadie, necesariamente, tenga aquí la menor culpa.

Nadie.

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