I.
-A veces –me dijo-, me concentro que tanto que puedo amplificar mis capacidades.
-¿Amplificar tus capacidades?
-Sí, potenciarlas, agrandarlas, incrementarlas…
-Sé lo que significa amplificar.
-¿Y entonces…? ¿Cuál es la duda?
-¿De qué capacidades estás hablando…?
-De cualquiera, pero si quieres piensa en las básicas.
-¿Las básicas? ¿Y cuáles serían esas?
-No sé… las que tenemos todos, o la mayoría al menos, de forma innata.
-¿Como por ejemplo…?
-Como por ejemplo… no sé… observar.
-¿Observar?
-Sí, mirar, contemplar, examinar…
-Sé lo que significa observar.
-Bueno, pues eso entonces… si me concentro puedo amplificar y fortalecer la observación común.
-Demuéstralo –dije.
II.
Él accedió a demostrarlo, pero me pidió en cambio que guardase silencio.
Luego lo vi concentrarse fijando la vista en un punto único, del lugar.
-¿Puedes verlos? –dijo entonces, apuntando una región en la superficie de la mesa.
Yo miré donde indicaba, pero no veía nada.
-¿Qué son? –le pregunte.
-Microbios –me dijo.
Yo seguía sin verlos.
-Esos microbios son ahora tan grandes que habría que llamarlos de otra forma –agregó-. Si te concentras, de seguro puedes verlos.
III.
Probablemente le creí.
Lo digo porque recuerdo haber intentado un largo rato concentrarme para descubrir a esos microbios.
No lo logré, por supuesto.
De igual forma, para probar la respuesta de aquel tipo, le dije que había encontrado algunos y me inventé una descripción detallada.
-Mientes –dijo, luego de concentrarse en mis palabras-. Y lo haces desde antes de describir esos microbios.
-¿A qué te refieres con antes? -le pregunté.
-A que lo haces desde un momento anterior, previo, precedente…
-Sé lo que significa antes –interrumpí.
-No –me dijo-. A veces no sabes. Y ahí está el problema.