domingo, 22 de marzo de 2026

La idea del acopio.


“Y así estaba la cosa.
Así estaba el mundo”
L. Y.


La idea del acopio de ropa debe haber surgido como un medio de apoyo para algunas personas en apuros. Lo más probable es que haya sido una iniciativa surgida luego de algún incendio, aluvión, inundación, terremoto o algún fenómeno similar, de los que no faltan por estos lados.

Entonces los vecinos fueron llevando sus prendas y ropas en desuso a un cuarto amplio, de ladrillo, que funcionaba entonces como una precaria sede vecinal a un costado de una plaza que estaba prácticamente abandonada.

Sin embargo, lo que debe haber surgido para ir en apoyo de algún hecho en específico, terminó por quedarse poco a poco en esa sede. Días, en principio, luego semanas y hasta meses, cuando se llenó completamente el lugar y se hizo una reunión para preguntar que se iba a hacer con todo eso.

-Tal vez podríamos separar las ropas y donarlas en hogares de ancianos o de niños… -propuso alguien.

-Hay demasiada variedad en las prendas –dijo otro-, sería trabajo perdido, mejor esperar a que haya una emergencia y lo donamos todo.

Esta última moción, por cierto, fue la más respaldada por los vecinos, por lo que se acordó cerrar la sede –las prendas estaban literalmente hasta el techo y no cabían más-, a la espera de esta emergencia.

Más allá de esta espera, hay que reconocer que la mayoría de los vecinos parecía estar orgulloso de lo que se había reunido, pues varios se ofrecieron como voluntarios para entregar las donaciones –ojalá frente a las cámaras de algún periodista-, en cuanto surgiera la anhelada emergencia.

Lamentablemente –para los vecinos, al menos-, fue pasando el tiempo y, para sorpresa de todos, la emergencia no llegaba. Es cierto que los terremotos eran más distantes, pero no parecía normal tanto tiempo sin otro tipo de eventos con efectos similares.

Por esto, comenzaron a surgir algunas inquietudes y molestias.

-Se deben estar apolillando esas ropas allá dentro –comentó alguno.

-Yo noto que sale mal olor, como si se hubiese muerto alguien… –dijo otro.

-Sí, es cierto –agregó un tercero-, huele como si fuesen cadáveres apilados en vez de montones de ropas.

Meses después, ante el relato de varios vecinos que dijeron haber visto varios ratones rondando el lugar, decidieron pedir ayuda a personal municipal para sacar esas ropas y deshacerse de ellas.

El personal municipal, por su parte, solicitó apoyo a bomberos y hasta lograron movilizar en un día excepcional al camión de la basura, que llevaron para cargarlo con la ropa.

Los vecinos, por cierto, durante el proceso, observaba desanimados e intercambiaban algunas frases.

-Parece que a Dios no le gusta la bondad –dijo uno, mientras veía como las donaciones se iban ahora a la basura.

-O no le gusta nuestra bondad, al menos –dijo otro.

-Es cierto –dijo un tercero-. Cierto y triste en realidad. No nos dejan ser buenos.

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