jueves, 9 de abril de 2026

Leyó varias veces Prometeo, de pequeña.



I.

Leyó varias veces Prometeo, de pequeña.

Prometeo encadenado, me refiero, la obra clásica.

Según ella, le gustaba la sensación de rememorar con palabras, la situación del titán encadenado.

Además, les gustaban los diálogos que trascendían el presente de la acción.

Ya sea hacia el pasado o en proyecciones futuras.

También, le apasionaba leer las descripciones del castigo.

Solo para imaginarlas, en principio, aunque con el tiempo también las dibujó.

Dos cuadernos con bocetos, llegó a completar, sin quedar conforme.

Pensó incluso, me contó una vez, de arrojarlos al fuego.


II.

Ella me habla del porqué del fuego.

No la entiendo en principio y hasta pienso que pregunta, pero al final comprendo que está dando una propuesta.

No se trata de Prometeo ni de su historia, ni sobre algunos versos del coro de ninfas, me aclara.

Se trata del porqué del fuego, afirma.

Y yo, desde entonces, espero que diga algo más, pero no lo hace.


III.

Dejó de leer Prometeo encadenado cuando dejó de ser pequeña, según entiendo.

De igual modo, si se esfuerza, puede recordarlo casi por completo.

Una vez, por ejemplo, recitó de memoria el diálogo de Prometeo con Hermes, cuando este último lo visita por órdenes de Zeus.

Lo hizo con tanta vehemencia que terminó provocando una pelea entre los que la escucharon hablar.

Yo mismo, de hecho, me vi involucrado.

Así, como el asunto no fue agradable y trajo consecuencias, terminé alejándome de Esquilo.

Espero, sinceramente, que no me perjudique de otra forma.

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales