jueves, 30 de abril de 2026

Otras exposiciones.


A ella le llamaba la atención que quedasen marcadas en la piel las partes del cuerpo expuestas al sol, los días de calor.

O sea, que quedase diferenciada la parte de la piel que ha sido expuesta a la luz del sol de aquella que no fue expuesta.

Lo apreciaba en su propia piel, mientras miraba las marcas de las mangas de las blusas u otras ropas que solía usar en verano.

No era una cuestión estética, lo que le preocupaba, ni tampoco nada relacionado con las quemaduras de piel u otro problema asociado de salud.

De hecho, lo que le preocupaba era algo más difícil de nombrar y que tenía que ver con ella misma.

En concreto, tenía que ver con observarse a sí misma y ver dos tonos en la misma piel y sentir de pronto que ella estaba debajo de esa especie de tela que la cubría y que podía mancharse sin cambiarla a ella propiamente.

Eso era lo que sentía o eso fue lo que entendí yo, al menos, tras hablar con ella varias veces, sobre aquello.

-A veces prefiero no exponerme al sol para que no me pase –me dijo, hace unos días-. Y no tanto porque no me pase, sino para no tener que estar luego pensando cosas raras, que me terminan asustando…

Yo le iba a decir que asustarse no era malo y a explicarle por qué, pero luego decidí que era mejor dejarla sentir, pensar y decidir por sí sola, sin recibir ideas de nadie.

También decidí, de paso, marcharme del lugar y dedicarme mejor a otros asuntos.

No recuerdo a cuáles.

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