"El uso del tiempo verbal
es siempre un mal uso"
O. W.
No sé si era verdad o mentira, pero T. aseguraba que ella se desmayaba dos veces. La primera era el desmayo tradicional, el que nos hacía mover rápidamente, acercarnos a ella y preocuparnos por si había sufrido algún golpe o un daño físico inmediato asociado a la caída. El segundo, sin embargo, se alejaba de lo tradicional y lo escuchábamos de ella como si tratase de una fabulación o un sueño, comprendiendo que, si faltaba a la verdad, no era intencionadamente, sino que ella lo creía así y lo asimilaba de esa forma.
-Es como si despertara del primero cuando ya estoy en el suelo –decía-. No del todo y un poco adormilada… pero ya escucho voces y siento que se acercan y que comentan lo ocurrido y hasta escucho las preguntas que me hacen, aunque no puedo contestarlas… Y claro, generalmente cuando mi voluntad apunta a salir de ese primer desmayo llega el segundo, que me hace caer aún más bajo y ahora sí golpearme fuerte mientras que la yo de mi primer desmayo, sigue arriba, entre los que se preocupan y no saben que yo he caído aún más lejos, donde nadie me viene a buscar…
Luego T. nos cuenta que de ese segundo nivel ella busca ascender rápido, escalando en una especie de terreno y pared irregular que parece formado por rocas. Todo de forma desesperada y sin pensar pues ya observa que su yo que está más arriba a comenzado de a poco a despertar y ella no quiere quedarse fuera.
-Pienso que si no alcanzo a llegar voy a tener que quedarme abajo –nos dice-. Así que subo a cualquier costo. A veces pienso que se me cae una que otra cosa de mí, allá abajo, pero no me preocupo de eso… el punto es llegar a tiempo y eso hago, aunque apenas… volviendo en un último segundo a ser parte de esa yo que casi se vuelve inalcanzable y sobre todo otra. Ajena a mí, digamos, si yo no llego…
Como la vemos nerviosa contando esto y hasta llorando un poco, la tranquilizamos y le decimos que si eso llegase a ocurrir nosotros nos daríamos cuenta. Que no se preocupe, que de un modo u otro nosotros volveríamos a buscarla y aprovecharíamos de recoger también esas otras partes de sí que supuestamente se han caído, hasta devolverlas a esa otra T. que ha despertado sin esperar a la original, dejándola fuera…
No sabemos si es verdad o mentira, ciertamente, pero eso le decimos, al menos.
Solo entonces ella se tranquiliza y nos promete que, si eso sucede, ella enviará una señal.
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