miércoles, 31 de agosto de 2016

Aristóteles niega el instante.


-Aristóteles niega el instante.

-¿Qué?

-Que Aristóteles niega el instante.

-¿Qué instante?

-Cualquiera. Digamos que niega la realidad del instante, o el instante como hecho real.

-Chucha… hueón cuático…

-¿Aristóteles?

-Sí po, cuático el Aristóteles…

-Lo que pasa es que Aristóteles representa el tiempo como una línea continua, y en este sentido, al menos en el área de la física, el instante no es más que una abstracción…

-¿Una qué?

-Una abstracción.

-Ah. Una abstracción…

-Sí, una abstracción en el área de la física…

-Yo era bueno pa física.

-¿Sí?

-Sí po… el profesor nos hacía correr y dar volteretas y yo era bueno pa las dos…

-Pero eso es educación física.

-Tú dijiste eso, po hueón…

-Yo dije física. Ciencias físicas.

-Ya po, eso… y también dijiste instante… Y el profe ese nos decía siempre, ¡ya…! ¡Corra…! ¡Al instante…!

-Puede ser… pero en el caso de Aristóteles, este niega la existencia del instante… De hecho lo niega de la misma forma que es posible negar la existencia del punto al interior de una línea.

-¿También negaba esa hueá?

-Claro... Lo que pasa es que si bien acepta que el tiempo puede dividirse en los instantes que uno quiera, pero esas divisiones, eso sí, tienen una existencia abstracta… fuera del mundo real.

-Yo una vez vi en la tele un concurso japonés bien hueón… donde batían el record de dividir una torta de cumpleaños… creo que había un japonés que la partió como en dos mil porciones más delgadas que la cresta…

-Pues es más o menos eso… pero en el caso de Aristóteles, él decía que el tiempo podía partirse en infinitos instantes, pero como el infinito no existe como hecho real, cada uno de esos instantes tampoco puede tener una existencia similar…

-¿Y pa qué quería partir el tiempo en instantes?

-No es que quisiera hacerlo, pero lo hacía para demostrar algo…

-O sea que lo partía sin querer partirlo.

-No lo partía, era una suposición que tenía para demostrar algo.

-¿Y por qué mejor no suponía partir una torta, que al menos quita el hambre?

-No sé, hueón… pero concéntrate, para ver si entiendes algo.

-¿Y me concentro en este instante?

-Claro, y trata de entender que…

-Espera… ¿Aristóteles no trabajaba, cierto?

-Eh… o sea, no sé si era su trabajo, pero…

-No importa, era pa saber no más…

-¿Para saber qué?

-Eso po, que no trabajaba.

-No te dije exactamente que no trabajaba…

-Peor entonces…  si la mejor cuestión al final es decir que era cuático y punto.

-¿Aristóteles?

-Sí po… esa es la huea que tenís que decirme, así yo me cuido de ese hueón y listo.

-…

-Es que ese es el resumen po, hueón… al final la vida se trata de esa hueá…

-Espera… ¿De qué se trata la vida?

-De eso po, hueón… se trata de cuidarse de ideas de hueones cuáticos no más…

-¿De verdad eso no más?

-O sea… eso y un poquito más, en realidad… pero esa hueá apréndela solo…

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