domingo, 1 de febrero de 2026

Ahora mismito yo no sé, me dijo.


Ahora mismito yo no sé, me dijo. Pero tú tranquilo: eso no quiere decir que en el fondo no sepa. O sea, siempre ocurre así con todo, si te fijas. Uno no más se queda siempre así, como que escuchando, tocando, viendo o mejor digo percibiendo que es lo mismo, pero todo junto. El punto es que, si pensamos en el ahorita, ocurre que uno siempre se queda así. En eso, me refiero. En el instante en que uno recibe, digamos, lo que está ocurriendo, pero en vivo. Sin desfase, digo yo. Y claro, de esa forma pues uno está mintiendo si dice que ya sabe... ¿Cómo cree que uno puede saber lo que ni siquiera ha terminado de mostrarse ahí, ante uno…? Y es que uno intuye, digamos, pero no sabe. Un ejemplo: caen gotas sobre uno y uno ya sin probarlas dice que es agua y que está lloviendo. Válgame cuántas mentiras o apresuramientos al menos. Pero claro, como la mayoría de las veces terminan de caer las gotas y se descubre entonces que es agua y que venía desde las nubes esas de allá arriba, pues uno da por hecho que en realidad sabía desde antes cuando en realidad no se puede. O como el pescador, imagínese, que siente el tirón en el hilo de la caña y dice que un pez grande ya picó. Cuánta fe se tiene el tipo ese. Y cómo se miente sin saberlo, el pobre. Como pone en juego la credibilidad más importante que es siempre la que se tiene con uno mismo. Ahora, si usted quiere que le aventure algo así como una hipótesis yo lo hago, pero le pediría que no me obligue a mentir, y esperar un poco. Igual tú tranquilo mientras, que ya casi es hora. Hora de saber, digo yo, porque los hechos ya se acaban. Toditos los hechos, creo yo… ¿Acaso no siente usted que eso es lo que va a pasar?

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