Se bajó del taxi en Portugal con Sata Isabel, porque creyó ver al gato.
Pagó rápidamente y se bajó sin esperar el vuelto mientras
buscaba al animal, con la mirada.
Caminó buscándolo hasta que le pareció verlo afuera
de la Posta Central.
Se distrajo mientras cruzaba la calle y volvió entonces
a perderlo de vista.
De todas formas, ella estimó que el gato debía
estar cerca todavía, así que siguió buscando.
Le dio vergüenza preguntar a los que estaban ahí,
así que permaneció en silencio.
Estaba segura de haberle visto un collar rojo, tal
como tenía Esteban, el gato que había huido de su departamento hacía un par de
semanas.
No pudo ver el detalle de las manchas, pero era un
gato probable, digamos.
El tamaño, la forma de andar… el collar rojo.
Marcos se había enojado con ella por la pérdida de
Esteban.
Él estaba seguro que no lo había dejado salir, así
que la única opción que quedaba era ella.
Ella, sin embargo, había ampliado las opciones a una
ventana que daba al exterior y que él acostumbraba dejar abierta.
Era un quinto piso, es cierto, pero los gatos
suelen arreglárselas.
Eso le dijo ella a Marcos, pero él no quiso seguir
discutiendo.
Sin embargo, desde entonces, él está muy distante y
prácticamente no se hablan.
Probablemente sea por el gato, piensa ella,
mientras lo busca.
Probablemente sea por el gato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario