No sé si llamarlo pureza.
De hecho, podría decir que se trata de una manía, y
nada más.
Me refiero a la idea de cocinar un plato con un
solo producto.
Quizá no el puré con papas fritas que se señala en
el título, pero al menos la imagen sirve para ejemplificar la idea.
El agua con hielo.
La manzana rellena con puré de manzana.
Las berenjenas salteadas acompañadas de berenjenas
al horno y una pequeña porción de berenjenas caramelizadas.
Supongo que se entiende la idea.
Y es que lo cierto, es que siento una grata
sensación cocinando de esa forma.
Generalmente lo hago así de noche, casi como un
sistema de relajación, antes de dormir.
Un poco por indecisión, tal vez, pero no descarto
del todo la pureza.
Seco unos tomates al horno, por ejemplo.
Ocupo también otro par para hacer salsa.
Y claro, pico a un costado un último tomate al
natural, para agregar frescura.
Debo admitir, en todo caso, que como elemento contaminante
suelo agregar una tostada.
Por lo mismo, dudo a veces si decir que entiendo
esto como un gesto de pureza.
Aunque si soy sincero, resulta innegable que tras
cocinar aquello suelo sentirme más puro.
Duermo mejor, me refiero.
Y hasta sueño con sensaciones agradables.
Y es que no sé bien cómo explicarlo, pero es como
si yo mismo, supiese de pronto que estoy relleno de mí mismo…
No sé si les ha pasado.
Y claro, tampoco sé si ustedes terminarían llamando
pureza a aquello surgido de esa forma…
Eso al menos siento hoy, al respecto.
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