sábado, 1 de agosto de 2026

Un consuelo.


Antes no, pero ahora cada vez que lo veo termina hablándome sobre la muerte. O sea, ni siquiera de la muerte en sí, sino de otros temas o hechos que rodean el fenómeno. Periodos de duelo, funerales, cementerios, enfermedades terminales… cosas así. No sé cómo llega a eso, pero siempre lo hace. Intento evitarlo, por supuesto, pero lo cierto es que cuando me doy cuenta siempre es tarde y hasta descubro que he entrado en la conversación y estoy opinando al respecto. He tratado de analizar esto y descubrir su técnica, pero lo único que he sacado en limpio es que siempre habla con el mismo tono, y tal vez por eso no me percato… aunque no sé. La otra vez, por ejemplo, habló de un caso X. Una tía suya, supongamos. Habíamos comenzado hablando de la final del mundial de fútbol y de pronto me encontraba en medio de una historia sobre la lucha de esa tía contra el cáncer. Diagnóstico, tratamiento, reacciones de parientes cercanos… Recuerdo que hasta me mostró fotos de los últimos días de esa tía. Porque claro, resultó que al final perdió. Al menos el cáncer también se muere, dijo entonces, a modo de conclusión. Como si se tratase de un consuelo.

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