martes, 6 de octubre de 2026

Varias de sus gallinas.


Veo una noticia sobre unos hombres en el sur, que han logrado enseñar a volar a varias de sus gallinas.

No se trata de vuelos largos, por supuesto, pero tampoco es el típico aleteo y esa serie de saltos improductivos que podemos ver de vez en cuando en esas aves.

Si tengo que describirlo, diría que se trata de un vuelo constante -realizado con esfuerzo, es cierto-, en el que las gallinas se mantienen en el aire y avanzan en línea recta por poco más de cincuenta metros.

Puedo dar esta cifra, por cierto, ya que en la noticia se habla también de competiciones de vuelos de gallinas -con apuestas de por medio, claro está-, que se realizan en una pista improvisada sobre un lugar plano, que mide justamente cincuenta metros de largo.

-Si llegan a tocar el suelo mientras sobrevuelan esos cincuenta metros -dice uno de los hombres que ha sido entrevistado-, la gallina es eliminada inmediatamente.

Luego, el mismo hombre se acerca a la cámara y muestra a la gallina que ha ganado casi todas las carreras en que ha participado.

-Se llamaba Godzila -dice el hombre-, pero poco a poco todos empezaron a llamarla Shakira… yo creo que porque nadie acá pronuncia muy bien…

Mientras dice esto, podemos ver imágenes de alguna de las carreras en que Godzila -o Shakira, si lo prefieren-, participó.

-Al final -dice el hombre, para cerrar la nota-, si la gallina es de la zona, podemos hacerla volar, sin duda… pero si viene de fuera no hay caso que coja vuelo.

Luego de esa noticia, por cierto, vino una sobre una propuesta para cambiar el color de los taxis.

No comprendo las razones, por supuesto, pero supongo que aquello, en el fondo, está bien.

Además, con ello, no le estarían haciendo daño a nadie.

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