domingo, 22 de febrero de 2026

Ella quería salvar a los dinosaurios.


"Tú que eres médico, tú que conoces 
la causa y el propósito de la vida…
¿Por qué dura tanto, y con qué consolarla 
o alegrarla para siempre?"
A. P.


Ella quería salvar a los dinosaurios de su extinción.

Lo decía abiertamente, una vez que te tenía confianza.

Ese era su sueño, al parecer.

Desde pequeña.

No tenía ninguno favorito, pero al hablarte de aquello se enfocaba en los dinosaurios más grandes.

Quería verlos alguna vez, paseando por ahí, sabiendo que no habían desaparecido nunca.

Cuidarse de sus pisadas y temerlos un poco, aunque solo un poco.

Algunos vivirían en las plazas, explicaba, aunque esos lugares tendrían que ser más grandes.

Tal vez todas las plazas debiesen ser parques, para poder convivir de alguna forma.

Grandes y con muchos arbustos, para los herbívoros.

Igual mi idea es que no se extingan, nos decía, revivirlos ya es haberse desacostumbrado a ellos.

Y además eso es prácticamente fabricarlos.

Hacerlos artificiales, decía.

Yo quiero que sean naturales… un poco como perros vagos, o algo así.

Que nos ignoremos un poco, en el día a día, aunque también nos conozcamos.

(...)

Sé que era un sueño absurdo, por supuesto, pero al escucharla lo aceptabas.

Me refiero a que en vez de rechazarlo te ponías a pensar que en realidad todos los sueños son un tanto absurdos, en algún momento.

Y claro, entonces sentías que había que decidir entre declarar absurdos a todos los sueños o decir que ninguno lo es.

Así, ante esa disyuntiva, elegías escucharla con respeto y creer un poco en sus posibilidades.

No racionalmente, es cierto, pero tampoco se llama creer cuando lo haces de esa forma.

Ojalá ella pueda salvar de la extinción a los dinosaurios, te dices entonces, mientras la observas.

Ojalá puedas, le digo, poco después..

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