-¿Voces?
-Sí, voces. No muy claras, pero voces. Desde hace un tiempo intento ponerles más atención, aunque todavía entiendo poco…
-¿Dónde?
-¿Dónde qué?
-¿Dónde escuchas esas voces?
-Ah… Pues las oigo en distintos lugares, en realidad, aunque casi siempre tienen alguna relación con el agua.
-¿Con el agua?
-Sí. No es tan fácil de explicar, pero puedo oírlas cuando estoy bajo la ducha, por ejemplo, o si me sumerjo en el agua…
-¿Y dices que entonces te hablan esas voces?
-Sí, pero no es que me hablen directamente. Lo que digo es que las escucho hablar, entre ellas, como una conversación que ocurre a cierta distancia y yo pongo atención…
-¿Y desde cuándo te ocurre esto?
-¿Lo de oír las voces?
-Sí.
-Pues no sabría decirlo bien, aunque yo creo que las oía desde siempre, en realidad, pero desde hace unos meses he comenzado a ponerles atención… De todas formas, no es que me ocurra a mí…. Yo les pongo atención y trato de entender lo que dicen, nada más.
-De acuerdo, lo anotaré así, no te preocupes. Igual puedes leer el informe antes que lo entregue, para que me corrijas si entendí mal algo.
-De acuerdo. ¿Eso es todo entonces?
-No, no todo, pero casi.
-¿Qué más falta?
-Falta dar cuenta del contenido de las conversaciones.
-¿Cómo?
-Contar de qué hablan esas voces.
-¿Quiere que le diga de qué hablan?
-Sí. Debiese registrar un primer acercamiento, al menos.
-¿Me creen, entonces---? Sobre la existencia de las voces, me refiero…
-Yo no estoy aquí para creer o no creer en nada, solo transcribo la información que usted me entrega.
-Pues no tiene sentido decirle de qué hablan si no hay seguridad de que crean en ello.
-¿No lo va a decir, entonces?
-No.
-¿Registro que se niega a decirlo, que no lo sabe o que no entiende la pregunta?
-Registre lo que usted prefiera, yo ya le di mis razones.
-De acuerdo. Registraré que se niega a decirlo.
-Por mí no hay problema.
-…
-¿Ahora sí no hay más preguntas?
-Claro, no hay más. Todas se terminan si se niega a hablar del contenido.
-¿No es un informe muy breve? ¿Cree que lo aceptarán igual?
-Ya le dije que no estoy aquí para creer nada. Deje terminar de escribir lo último y se lo entrego.
-¿Y cuánto le falta?
-Casi nada… Esta, de hecho, es la última línea.