martes, 14 de abril de 2026

Imágenes de un monje.


En un documental muestran a un monje manco que vive a gran altura, en el Himalaya. Lo filman desde lejos incluso, porque al parecer no tiene contacto directo con nadie, ni siquiera por carta o gestos a distancia. Hablan un poco de él, de su importancia y de cómo es el único que vive en las ruinas de un templo abandonado y semiderruido, desde hace casi dos décadas. El documental no es, por cierto, sobre ese monje, pero durante seis o siete minutos han hablado de él y han mostrado imágenes tomadas con un dron inclusive, que ha sobrevolado el lugar donde vive…

-Ese monje es falso –dice alguien que está junto a mí viendo el documental-. Ponle pausa.

Yo tomo el control remoto y eso hago.

-Mira, fíjate… -dice apuntando a la cabeza del monje, que se ve en pantalla-. Todo es mentira… Ese monje no puede afeitarse la cabeza por sí solo.

Yo lo observo.

-¿Qué ves? –me pregunta

-Un monje –digo yo. Luego intento ser más preciso-. Un monje que además de manco, tiene la cabeza rapada a la perfección.

-¿Algo más? -insiste

-Probablemente una mentira –digo, para agradar-. Algo que no es confiable, es lo que veo.

-Exacto –me dice.

Volvemos entonces a mirar las imágenes del monje.

Luego las imágenes se acaban.

No sabemos, ahora, qué mirar.

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales