-A veces pienso que alguien anda tras de mí, a escondidas, recogiendo las cosas que pierdo... Sé que puede sonar absurdo, pero te aseguro que en verdad lo pienso. O sea, nunca he podido encontrar nada que haya perdido, por eso lo digo. Da lo mismo si el extravío se produjo hace segundos… Puedo voltearme de inmediato, prácticamente, y lo que haya perdido ya no está…
-¿No crees que te das mucha importancia?
-¿A qué te refieres?
-A la posibilidad de que alguien realmente ande detrás tuyo para recoger lo que pierdes… ¿no te parece que es ponerte por sobre los demás?
-Sí, puede ser, pero sabes… En el fondo no creo que me pase solo a mí. Me refiero a que probablemente haya otro grupo de personas a las que les pasa lo mismo. Un grupo de gente que nunca encuentra lo que perdió y otro grupo que sí puede encontrar aquello que pierde. Ya ves que puede ser una forma de clasificar a las personas incluso…
-¿Y a cada uno de los primeros lo sigue una persona que recoge y esconde aquello que pierden?
-Exacto.
-Pues igual es darte importancia, en el fondo… Eres parte del grupo privilegiado que es seguido por personas que…
-No, espera. No es un privilegio, a lo mejor me expliqué mal. Piénsalo un poco, ¿quién crees que es más feliz entre estos dos tipos de personas?
-¿A qué te refieres?
-A que tú ves como un privilegio algo que puede ser entendido casi como una maldición.
-No lo creo. Más allá de los supuestos tipos que los siguen, no encontrar lo perdido es finalmente seguir con un peso menos.
-¿Y si lo perdido es valioso o importante para el que lo pierde?
-Pues entonces le dolerá la pérdida por algún tiempo, pero al menos ya sabrán que no está, y aceptarán que no depende de ellos el poder encontrarlo…
-Eso si es que son conscientes de que alguien más se lleva lo perdido y pasa a ser inencontrable.
-Claro, pero ten cuidado porque también puede ser que no encuentres porque asumes que no encontrarás.
-No creo que ocurra así… O al menos no a mí. Y es que en mi caso, por ejemplo, yo diría que igual busco. O sea, sabiendo que ya es irrecuperable lo perdido observo igual… Sin esperanza, pero observo. Por último para observar al que esconde lo perdido…
-Y si lo llegases a ver, ¿qué harías?
-Pues nada… Tal vez hablarle simplemente de lo que me ocurre. Sin confesarle que sé que es él quien aleja de mí lo que he perdido. O confesándoselo indirectamente, como en la conversación que estamos teniendo…
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