miércoles, 31 de diciembre de 2025

Gris (II)

“Antes y despupés del fin, un niño gris…
Y el final de un año”
O. W.


Caminé unos pasos hasta dar con otra puerta.

La mujer se acercó a abrirla.

Al otro lado, se veía un cuarto pequeño.

En él, había una cuna de madera, algo antigua, ante la cual la mujer se inclinó.

-No está del todo despierto –me dijo-, pero puede acercarse a verlo.

Con algo de temor, lo hice.

No sabía exactamente con qué me iba a encontrar. O cómo iba a reaccionar ante aquello que estaba ahí.

-Puede tomarlo en brazos, si quiere –me dijo la mujer.

Yo, nervioso, observé la cuna.

Parecía vacía, pero la mujer insistía con sus gestos, indicándome que el niño estaba ahí.

-No puedo verlo –le dije a la mujer.

-Puede –dijo ella.

Volví a mirar. Me fijé esta vez en un papel que estaba sobre las colchas. Era una hoja blanca, delgada, en la que estaba dibujado un niño. O un bebé, en realidad. Un bebé gris.

-Recuerde que puede tomarlo –reiteró la mujer-. Hágalo con cuidado, eso sí.

No sabía si tomarla con seriedad, pero finalmente hice lo que decía, y tomé el dibujo.

Lo observé.

Hacerlo me produjo una extraña sensación, en el pecho.

Es una especie de angustia buena, me dije.

-Es un dibujo –dije, con algo de duda.

-Es un niño gris –me contestó la mujer.

Yo observé nuevamente el dibujo y asentí.

-No lo había visto de ese modo –le dije.

Y era cierto.

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