martes, 30 de diciembre de 2025

Gris. (I)

“Antes del fin, un niño gris…
Y el final de un año”
O. W.


Me advirtió que no iba a creerle si me lo decía así que me llevó directamente allá. Y claro, yo fui. Ni siquiera sabía bien a qué iba o hacia dónde, pero dejé que me llevaran y solo cuando estuvimos en el lugar me explicó un poco la situación.

-Atrás de esa puerta hay un pasillo –me dijo-. Si sigues por ese pasillo vas a encontrar una puerta cerrada, casi al final. Detrás de esa puerta vive una mujer que dio a luz un hijo gris. Literalmente gris. De piel gris, pelo gris, ojos grises. Debe tener apenas unos cuatro meses. Nunca lo han sacado de ese lugar.

-¿Y qué se supone que debo hacer? –le pregunté.

-En principio dar con la puerta –me indicó-. Esperar a que abran, responder las preguntas que te hagan y luego pedir que te dejen ver al niño gris.

Esperé más instrucciones o comentarios, pero no hubo.

-¿Y por qué se supone que debo hacerlo? –pregunté entonces.

-No debes, necesariamente –me contestó-, pero ya estás acá. Y creo que te haría bien verlo.

-¿Me haría bien verlo solo porque es gris?

-No. No por eso solamente –me dijo-. Pero es el último esfuerzo que hago…

Abrí la puerta y avancé por el pasillo sin dejarlo terminar la frase.

Estaba todo más oscuro de lo que pensé.

Debo haber dado al menos veinte o treinta pasos antes de dar con la puerta tras la cual vivía el niño gris.

-Llega un poco tarde –me dijo la mujer apenas abrió la puerta-. El niño lo espera.

Luego de esto se hizo a un lado y con un gesto me invitó a pasar.

-Gracias –le dije-. Y entré.

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