viernes, 25 de septiembre de 2026

Al revés, sin duda, un árbol.


I.
Me parece que es en “La vegetariana” donde la protagonista cree descubrir que los árboles en realidad están al revés de lo que creemos. Es decir, que están cabeza abajo. En otras palabras, descubre que si los árboles fuesen seres humanos estarían apoyando sus manos en el suelo y desde ahí crecerían sus raíces. Intentando crecer hacia el centro de la tierra y no alejándose de ella, como acostumbramos creer.


II.
Hace muchos años, de pequeño, recuerdo haber visto a una niña subir a un árbol y estar jugando con las ramas más altas. Cuando le dijeron que bajara ella dijo que la dejaran un rato más, que le estaba haciendo “cosquillas en los pies” a aquel árbol. Que luego el árbol se reía y caían sus hojas y hasta frutos, creo que dijo. No recuerdo, sin embargo, si el árbol era o no un árbol frutal.


III.
No recuerdo de pequeño haberme subido a un árbol. O no a gran altura, al menos. Me prohibían subirme hasta las cosas más pequeñas, según recuerdo. Por lo mismo, no desarrollé la habilidad para trepar en modo alguno. A pesar de aquello, si recuerdo haberlos usado, años después, para bajar desde el techo de un cuarto al que podía subir por una escalera que estaba apoyada en un costado. No sabría decir, por cierto, por qué elegía no bajar, del mismo modo.

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