sábado, 5 de septiembre de 2026

Los de la otra orilla.


Esos de allá son los de la otra orilla.

Se ven pequeños desde acá, pero ahí están.

Un poco borrosos, tal vez.

Oscuros, incluso, en medio de la sombra.

En la mañana se ven mejor, en todo caso, porque el sol les da de frente.

Aunque de igual forma no alcanzas a ver sus rasgos, solo siluetas y algunos movimientos.

Así y todo, estoy casi seguro que son seis, como nosotros.

Seis personas y dos perros, me parece.

De hecho, el otro día se pelearon esos perros, muy fuerte.

Yo creo que hasta los escuché gruñir en medio de la noche.

Fue entonces que miré y logré ver como se atacaban y se mordían uno al otro.

No se veían bien, pero eran al menos dos, de eso estoy seguro.

Luego un hombre con un palo fue a golpearlos para que se separaran.

Y después me pareció que las otras personas se acercaron a curarlos.

No deben ser malos los de la otra orilla.

Caminan lento. Sin apuros.

Se ven tranquilos.

Viven en su lado y no se preocupan del resto.

Yo creo que ni siquiera nos han visto.

O si lo hicieron nos dejan ser.

Si fuéramos más estoy seguro que sería fácil ir por ellos.

Sin peligro alguno, me refiero.

Ahora en cambio no lo tengo tan claro.

Mejor cuidarse, digo yo.

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