miércoles, 14 de octubre de 2026

La luna es lo importante, me dijo.


La luna es lo importante, me dijo. Para eso estamos acá. La mayoría la observa y ni siquiera lo sospecha. Sabe que existe, me refiero, y poco más. Ni siquiera se lo cuestiona. La ve pequeña, simplemente, en la distancia. La sabe ahí. Le basta con apreciarla estéticamente y de vez en cuando la incluye en una frase que en principio suena bien. Eso, por supuesto, en el mejor de los casos. De igual forma, tarde o temprano la olvida. No totalmente, es cierto, pero deja de apreciarla individualmente. No la diferencia del paisaje que la contiene, quiero decir. Y desconoce con esto que ella es la importante. No sé si me explico… Lo que quiero decir es que es la luna la que nos necesita acá. No está ahí para que la apreciemos, sino que estamos aquí asignados a su cuidado. Únicamente para eso. Como una especie de guardianes destinados a protegerla. A impedir que deje de ser vista. Y es que ella es la importante, como decía. No sé qué pasará si la descuidamos, pero intuyo que aquello bien podría ponernos en peligro. La verdad es esa, sin duda. El verdadero satélite somos nosotros. Nosotros giramos en torno a ella. Y ella existe de esa forma…

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