miércoles, 7 de octubre de 2026

Un árbol que cayó.


Soñé que se caía un árbol.

Que ante fuertes ráfagas de viento y una gran cantidad de lluvia, el árbol se caía, inclinándose hacia un costado.

El árbol era grande, estaba lleno de verde y se veía muy sano.

Por eso sorprendía el verlo abajo, ya hacia el final del sueño.

El árbol caído, me refiero, bajo la lluvia… sin posibilidad de volver a ponerse en pie.

Fue entonces que la lluvia perdió intensidad y pude acercarme al árbol caído.

Observé su tronco, sus ramas y las hojas que se aferraban todavía como si todo anduviera bien.

Era una imagen extraña, dentro de todo, pues el árbol se veía intacto, salvo que estaba de lado.

Como si se hubiese mantenido firme, en su sitio, mientras el mundo giraba y él se hubiese negado a hacerlo.

Mientras pensaba en esto me acerqué a la base del tronco y me sorprendió prácticamente no ver raíces.

Supuse que se habían cortado, con la caída, pero la tierra levantada se veía limpia y libre de otros elementos.

Me agaché entonces, junto al árbol, y removí un poco de tierra húmeda, buscándolas.

Tras varios minutos, prácticamente no encontré.

O se olvidó crecer hacia abajo o simplemente no quiso aferrarse, me dije.

Ahora de seguro vienen a cortarlo.

Así, mientras limpiaba mis manos en un charco, desperté del sueño.

Estaba un tanto intranquilo, pero luego se me pasó.

Por último, antes de olvidarme, decidí escribir esto que ahora estás leyendo.

Un árbol que cayó.

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