martes, 14 de julio de 2026

No es tan bueno.


No es tan bueno acercarse a la meta, me dijo. De hecho, yo creo que los que dicen eso ni siquiera se han acercado. Y es que cuando te acercas y la tienes a la vista, te agotas de inmediato. Me refiero a que inconscientemente regulas la energía y calculas llegar con un último impulso, y nada más. Debido a esto, suele ocurrir que dejas entonces de pensar en la meta y piensas más bien en el descanso tras la meta. Y confundes, por supuesto, una cosa con la otra. Incluso, a veces, reemplazas directamente un término por otro y ya está. Ya es tarde, quiero decir. Tarde porque entonces descubres que la meta que buscabas nunca tuvo un significado claro. Apenas era una marca hecha ahí. Más adelante. Frágil y no necesariamente hecha para perdurar. Como marcada con tiza. Justo ahí donde la ves cuando te acercas y comienzas a desilusionarte poco a poco. Y los pasos son más lentos no solo por el cansancio sino porque cargan ahora con esa misma desilusión. Y es que no comunica nada, te dices. No revela nada ni reconforta tampoco por sí misma. Y claro, es entonces cuando te dices que no es tan bueno acercarse a la meta. Y resulta tan extraño oírtelo decir que prefieres decir que lo dijo otro. Sentirlo así incluso, si es posible. Y practicas entonces sin preocuparte de inconexiones y otros errores. Y queda así, más o menos. Malo, quiero decir. Ya ves.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales