-¿Alcanzaste a conocer los buzones?
-¿Buzones?
-Sí, buzones, ya sabes… en las calles de la ciudad.
-¿Buzones como buses grandes?
-No, hueón… yo digo esas cosas como para dejar cartas, de metal, en algunas esquinas…
-Ah, esos… pues no recuerdo haber visto realmente, pero sé lo que son.
-Pues yo viví muchos años en un departamento cuya ventana daba justo frente a uno… Aunque ya ni se usaban en ese tiempo…
-¿Y entonces?
-¿Entonces qué?
-Si no se usaban ¿por qué había un buzón frente a tu ventana?
-Porque antes se había usado po, hueón… y se fue quedando ahí.
-¿Se fue quedando ahí?
-Claro, o sea, no lo sacaron y se fue quedando ahí. Y entonces comenzaron a usarlo de otra forma.
-¿Cómo…?
-De otra forma po, hueón… O sea, todavía tenía una ranura por donde se metían los sobres, pero estaba media rota esa parte… y había personas que se dejaban cosas.
-¿Qué cosas?
-Cosas, po hueón… Cosas medias turbias… Supongo que drogas, dinero sucio… Incluso una vez vi que alguien sacaba una pistola.
-¿Y nadie decía nada?
-No, porque lo hacían de madrugada, cuando no había nadie. Yo me quedaba leyendo frente a la ventana así que los veía. Pasaron meses así, hasta que un día ocurrió una desgracia…
-¿Te descubrieron viéndolos?
-No, nada que ver… Lo que pasó es que uno de ellos metió el brazo muy adentro y se le atascó… estuvo varios minutos así hasta que de pronto llegó la policía…
-¿Los llamaste tú?
-No, hueón… yo no soy personaje… yo solo vi la hueá…
-¿Y qué pasó?
-Pasó que el tipo se puso más nervioso y la policía se acercó a él y lo apuntaron con un arma. Luego le pegaron varias veces hasta que logró sacar el brazo, medio torcido.
-¿Por qué le pegaron?
-No sé po, hueón… supongo que se dieron cuenta que estaba en algo malo. Además vi que sacaron un par de paquetes y se llevaron al tipo…
-¿No pasó nada más?
-Sí, al otro día vinieron unos tipos de la municipalidad y sacaron unas sierras eléctricas y cortaron el buzón y lo abrieron en varios pedazos. Al parecer no encontraron nada de valor y dejaron los pedazos del buzón ahí, en la vereda.
-¿Ahí terminó la historia?
-Sí, más o menos… o sea, yo pasé por el lado y vi los pedazos de buzón, y noté que en el fondo del buzón había restos de cartas antiguas, que probablemente nunca se enviaron.
-¿Recogiste esas cartas?
-No, hueón, para qué… Además estaban viejas y se veían medias ilegibles…
-¿Y si había alguna para ti?
-¿Cómo mierda iba a haber una para mí?
-¿Y por qué no? Tú eras de esa época… ¿acaso nunca quedaste esperando alguna carta?
-De verdad eres hueón… ¿por qué nunca dejas terminar bien una historia?
-Claro que dejo… lo que pasa es que a ti no te gusta ser parte de ellas. O sea, estás en ellas, pero siempre quieres creer que estás fuera.
-No es cierto…
-Claro que sí… yo creo que por eso no te llegan cartas. O no las recibes, más bien.
-¿De qué estás hablando…? Si ya ni siquiera hay cartas.
-Eso no importa… Tú sabes de qué hablo.