domingo, 17 de mayo de 2026

Insectos.


I.

Dos noches antes del incendio llegaron los insectos.

Varios lo notaron, pero no vieron en ello mayor gravedad.

Solo se extrañaron algunos, que dijeron no haberlos visto antes.

De cualquier modo, no fue tema de conversación y solo hubo comentarios breves sobre ellos.

Recién luego del incendio, cuando los entrevistaron, algunos repararon en ellos.

No para culparlos, por supuesto, sino para decir que se trató de un hecho extraño.

De hecho, los expertos que revisaron las declaraciones pensaron que la gente del lugar se había equivocado, y se referían más bien a los insectos que llegaron después.

A esos insectos se les llama pirófilos, dijeron los expertos.

Esos son los que deben haber visto.


II.

No era así.

No se trataba de una confusión o un equívoco, quiero decir.

Los insectos que ellos vieron habían llegado antes.

No supieron describirlos salvo un niño que realizó una serie de dibujos.

Lamentablemente, los insectos que dibujó parecían más bien personas pequeñas, con alas.

Y nadie, por lo mismo, terminó tomándolos en serio.

Respecto a los insectos que habían visto, por cierto, nadie volvió a verlos.

Algunos aceptaron que se quemaron en el incendio, y no los volvieron a pensar.

Así, en definitiva, lo visto pasó a ser parte de una anécdota, simplemente.

Una que se quemó junto al resto de las cosas, que ya nadie recuerda.

Así, ocurrió que olvidaron, casi de inmediato, qué es lo que había en el lugar donde fue el incendio.

Y nadie, tampoco, supo decir qué insectos eran esos.

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