I.
Escuché hace unos días un dicho popular coreano que me ha quedado dando vueltas.
El ombligo es más grande que el estómago, era el dicho.
No recuerdo el momento exacto en que lo oí, pero fue durante una conversación banal.
Me refiero a que no hablábamos cosas trascendentales ni nada por el estilo…
Era una conversación cualquiera, simplemente.
De hecho, solo puse atención cuando escuché aquel dicho y no supe siquiera quien lo había dicho, y lo dejé pasar.
II.
Luego de googlear la frase supe que era coreana y sospeché quién la había dicho.
Lo supe pues uno de los que hablaba había vivido durante dos años en Corea.
Eso no tiene importancia, por cierto, pero lo entrego como información.
De igual modo –aclaro-, soy consciente que estos datos a nadie le importan.
III.
El ombligo.
No el ombligo en sí no el concepto es algo que me obsesiona.
No como punto de origen ni como vínculo, sino como símbolo de algo que sé que existe, pero no sé nombrar.
De hecho, pienso que si un día se aclara el origen del universo y el sentido que este sigue, el signo que lo represente será de cierta forma un ombligo.
Y tendremos entonces que ponernos de acuerdo sobre el signo que lo represente.
Solo entonces olvidaremos la barriga o el estómago y veremos que no son importantes.
Que era soporte simplemente, para aquello que los contenía.
En resumen: no anduvieron lejos los coreanos, pero se perdieron, como todos.
¡Encontrarse es tan difícil…!
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