jueves, 2 de abril de 2026

Así nacen los monumentos.


Soñó que le hacían un monumento. Él veía la construcción, mientras avanzaba, pero entonces no sabía que se trataba de un monumento en honor a él. En la parte superior de la construcción había una estatua que lo representaba, y abajo, una pequeña escalinata, como si hubiese que subir por ella para pedir algún favor o dar las gracias por algún milagro. Así, solo cuando estuvo terminado y subió una mañana hasta el lugar, notó que la figura de la estatua lo representaba. De cualquier modo, no estuvo seguro hasta que leyó la inscripción y encontró su nombre. Sin leyenda alguna, por cierto, solo su nombre, en una placa de bronce. Así que soy yo, se dijo, mientras observaba la figura. Notó entonces que, desde cierto ángulo, parecía que la escultura también lo miraba. Tal vez mi yo rígido está teniendo mis mismos pensamientos, pensó. De hecho, si es así, puede que ahora piense que yo estoy pensando lo mismo que él, se dijo. Para alejarse de estos bucles, prefirió mirar el entorno. Entonces, descubrió que habían unas piezas valiosas en el lugar. Ciertos adornos que estaban junto a la estatua, en específico. Es más o menos como en El príncipe feliz, se dijo, mientras arrancaba una piedra que parecía un diamante y se dedicaba a observarla. Tras esto, comprendió que a diferencia del Príncipe Feliz, él no sentía necesidad de enviarle nada a nadie. Es decir, podría hacerlo, sin duda, pero sentía que nadie, en el fondo, se las merecía. Así y todo, fue tomando todo lo que encontró de valor en aquel lugar, y lo fue guardando en sus bolsillos. Igual si me pillan, se dijo, les mostraré que el monumento es mío, y que es lógico que piense que puedo disponer de esas cosas. Terminado esto, por cierto, bajó las escalinatas, intentando esconder lo que llevaba. Tal vez por el peso de las cosas, se sentía un tanto más rígido mientras bajaba. Cansado y rígido, para ser exacto. Por esto, tal vez, se vio obligado a descansar un momento. Respiró hondo. Exhaló. Luego se quedó quieto. Así nacen los monumentos, se dijo. No agregó -que yo sepa, al menos-, nada más.

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