viernes, 13 de febrero de 2026

Cosechar o cultivar.


“… Tendré lista la corona
para cuando, en mí, te mueras”
V. P.

Me queda dando vueltas una cita levemente errónea que hace Gabriela Wiener de la canción “La jardinera”, de Violeta Parra. Un lapsus, tal vez. Le ocurre cerca del final de la novela “Atusparia” que leía hace unos días. El error en concreto es plantear que la canción dice “Para olvidarme de ti, voy a cosechar la tierra…”, cuando en realidad lo que se expresa en la canción de Violeta es que va a “cultivar” la tierra.

Me queda dando vueltas, por cierto, porque justamente ese lapsus pone en evidencia un error en la comprensión que realiza el personaje. Y es que este, señala que está sembrando pensamientos, recuerdos y otras cosas, pero en realidad lo que hace es estar continuamente cosechando. Segando, si nos acercamos a un sinónimo. O arrancando cosas de la tierra. De cualquier modo, lo que hace todo el tiempo el personaje es cosechar, para luego engañarse intentando sembrar lo cosechado. Como si la flor arrancada fuese siempre semilla y todo resultase ser sustituible o reemplazable.

En este sentido, el cambio en la letra de la canción me parece ciento por ciento atribuible a la naturaleza del personaje y a la consciencia que ese tiene de sí. No a la autora, que en este proceso queda afuera. Inconsciente de la inconsciencia de su propio personaje, podríamos decir. El personaje, en tanto, sigue rescatando perritos para compensar el perro al que dio muerte en su juventud, buscando un reemplazo similar al que muestra Clarice Lispector en “El crimen del profesor de matemáticas”. Relato perfecto este último, a mi modo de ver.

(Y así con el amor por estos días)

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