martes, 10 de febrero de 2026

¿Está distinta esa calle?




-¿Es mi idea o está distinta esa calle?


-¿Cuál calle?

-Esa, la que cruza con esta misma, en la esquina.

-¿En la esquina donde está la botillería?

-No, en esa esquina donde está el semáforo. Una cuadra más allá, parece.

-Sí, es la siguiente cuadra luego de la botillería. Ese semáforo está malo desde hace más de un año, eso sí.

-No me importa el semáforo. Te preguntaba por esa calle.

-¿Preguntabas si estaba distinta?

-Sí. O sea, cuando pasé por ahí me pareció distinta.

-¿Distinta cómo?

-Distinta… No sé. No igual que antes. Ya sabes lo que significa distinta, ¿no?.

-Claro que sé, pero hay formas de estar distinto o distinta… una persona está distinta, por ejemplo, y te das cuenta aunque hables con ella y no la veas… pero las calles o las cosas…

-Una calle no es una persona… ¿acaso crees que la noté distinta porque me puse a hablar con ella?

-No, pero…

-Pues eso, si supiera exactamente qué tiene de distinto no te preguntaría si estaba distinta… Si te lo pregunto es porque noté algo, pero no tengo seguridad… Por ejemplo, puede ser que la calle no cambiara, pero cambiara lo que hay a los costados de la calle, locales, casas, paraderos… yo qué sé.

-Pues que yo recuerde no tiene nada distinto. Aunque igual no me fijo mucho, en realidad. Paso por ahí siempre, pero para mí una calle es una calle, simplemente, aunque cambie… Está donde mismo, tiene el mismo nombre…

-Sí… puede ser. Igual uno no se da cuenta de los cambios cuando ve algo todos los días… a veces el cambio se hace tan de a poco que no lo sientes, salvo cuando lo contrastas con algo más antiguo o anterior…

-Sí, es cierto. Nos pasa con nosotros mismos, a veces. Tiene que ser otro el que nos diga que estamos distintos, casi siempre.

-Entonces, según tú ¿la calle esa está igual?

-No sé si igual, realmente, pero al menos es la misma calle.

-¿También me dirías que un río es el mismo río, no?

-No. En ese caso puedo entender que no es lo mismo…

-…

-Salvo que seas el agua…

-¿Qué agua?

-El agua que viaja por el río… Igual que tú cuando viajas por las calles.

-No es así… Yo no viajo de esa forma.

-¿Y de qué forma viajas, entonces?

-Pues no sé exactamente, pero no de esa forma.

-…

-¿Sabes…? A lo mejor ni siquiera viajo.

-Puede ser.

-…

-…

-¿Cuando me vaya me acompañas y aprovechamos de ver la calle?

-De acuerdo, pero solo si la vemos y no hablamos sobre ella.

-Sí… me gusta la condición.

-¿Cerramos el trato, entonces?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguidores

Archivo del blog

Datos personales